Bendito el que viene!

Texto.

Marcos 11.1-11

Introducción.

Hoy en todo el mundo se conmemora el domingo de ramos recordando aquel día en el que, como hemos leído, Jesús entra por primera vez en Jerusalén (según el evangelio de Marcos) y sus discípulos y seguidores tienden en el camino mantas y ramos que representaban simbólicamente que estaban recibiendo a su rey ¿por qué es tan importante este día?

I.- Una entrada controlada: Jesús está al mando.

En el evangelio de Marcos, para cuando llegamos a esta narración Jesús ya les ha advertido más de una vez que será entregado a las autoridades, que tendrá que sufrir y llegar a las últimas consecuencias de su mensaje: la muerte en la cruz.

Ante estas profecías seguramente la moral, el ánimo de los discípulos estaría por los suelos, ¿realmente hemos seguido tanto tiempo a alguien que va a morir?, ante todo esto Jesús les demuestra quién está al control y lo hace con una acción simple pero profunda: él mismo planea su entrada triunfal y todo sale a la perfección.

¿Cuántas veces no nos parece en este mundo que el mal ha triunfado? ¿Cuántas veces en nuestra vida parece ser que la enfermedad, la adicción, la depresión, o cualquier otro “enemigo” está venciendo sobre las promesas de Dios? En esos casos es importante recordar que, aunque todo parezca lo contrario: Jesús está en control.

II.- Una entrada revolucionaria: Jesús es el rey.

En la entrada a la ciudad “santa” absolutamente todo es símbolico, Jesús toma tradiciones veterotestamentarias de la entrada del rey mesiánico que traería la paz y montando en un pollino decide entrar a la ciudad que, si bien en los Salmos era sinónimo de la ciudad de Dios, en el evangelio de Marcos se ha convertido en el lugar donde los poderosos se juntan a planear en contra de Jesús.

Entre estos poderosos los podemos encontrar de dos clases ya leídas en el evangelio, los religiosos y los políticos, contra los dos es la acción simbólica de Jesús que entra enfundado como el nuevo rey, “Bendito el que viene en nombre del Señor” (ambito religioso) “bendito el reino de David”(ambito político).

En la entrada a la ciudad “santa”, Jesús pone a todos bajo la obligación de decidirse, hay quienes dicen que muy probablemente en el mismo tiempo, viniendo a mostrar su poder aprovechando la algarabía judía por la pascua, entraba el emperador a la gran ciudad rodeado de sus soldados con sus mejores caballos, escudos y espadas, lo que fuera necesario para demostrar quien mandaba.

En la entrada a la ciudad “santa” absolutamente todo es símbolico, Jesús toma tradiciones veterotestamentarias de la entrada del rey mesiánico que traería la paz y montando en un pollino decide entrar a la ciudad que, si bien en los Salmos era sinónimo de la ciudad de Dios, en el evangelio de Marcos se ha convertido en el lugar donde los poderosos se juntan a planear en contra de Jesús.

Entre estos poderosos los podemos encontrar de dos clases ya leídas en el evangelio, los religiosos y los políticos, contra los dos es la acción simbólica de Jesús que entra enfundado como el nuevo rey, “Bendito el que viene en nombre del Señor” (ambito religioso) “bendito el reino de David”(ambito político).

En la entrada a la ciudad “santa”, Jesús pone a todos bajo la obligación de decidirse, hay quienes dicen que muy probablemente en el mismo tiempo, viniendo a mostrar su poder aprovechando la algarabía judía por la pascua, entraba el emperador a la gran ciudad rodeado de sus soldados con sus mejores caballos, escudos y espadas, lo que fuera necesario para demostrar quien mandaba.

III.-La salida perfecta: todos tienen que elegir.

Jesús entra hasta el templo, observa atentamente alrededor, la batalla ya ha comenzado, la decisión tiene que tomarse y hacerlo pronto, le queda menos de una semana antes de la Cruz, ve alrededor, lo que era la ciudad santa se ha convertido en la ciudad pecaminosa, lo que era la casa de su Padre se ha convertido en un nido de serpientes ¿qué más falta para morir?

Ya está anocheciendo, la luz está llegando a su fin y los poderes de las tinieblas están cayendo sobre Jesús, este voltea con sus doce, sus discípulos , sus amigos, “vayamos a Betania, mañana será otro día” Jesús sabe que en siete días esos mismos lo iban a negar, traicionar y dejar solo, sin embargo quiere estar con ellos, ellos después tendrán que tomar sus propias decisones, vivirán para el imperio de este mundo o morirán por el reino de Dios.

¿Y nosotros? Hay dos desfiles entrando a nuestras vidas, el del emperador de este mundo que nos promete grandeza, éxito, riqueza, poder, solamente tenemos que alabarlo y vivir para él, y el de Jesús montado humilde en un pollino, solo te ofrece amor, un amor que lo lleva hasta la cruz, pero un amor que también te va a hacer a ti ir ahí con él, ¿quieres seguir a Jesús? ¿O prefieres seguir los reinos de este mundo?

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