¿Cómo preparo una predicación?

Actualmente predico por lo menos dos veces al mes en mi iglesia y algunas veces soy invitado a compartir algo en otras, muchas veces me preguntan “¿cuánto tiempo te lleva preparar una predicación?” Aunque la respuesta es difícil les quiero compartir un poco de los pasos que normalmente yo llevo a cabo para prepararla (no es el único ni soy el mejor solo comparto mi experiencia).

Oración.

Lo primero que quiero dejar claro es que para mí lo más importante en una predicación es la oración, muchas veces he dicho la siguiente regla que seguramente leí en algún libro:

”Por cada hora de preparación/estudio son necesarias dos horas de oración” 

Ahora una confesión: yo no soy de meterme a una habitación durante horas a orar a solas (probablemente en el único lugar que lo podría hacer en mi departamento es en el baño y no suele ser un cuarto muy inspirador) entonces, ¿cuándo oro? Normalmente en el tren o colectivo, en tiempos muertos, mientras corro y durante todo el día.

Elección del pasaje.

¿Quieren poner a orar a un predicador invitado? No le den ni pasaje ni tema, cuando a mí me hacen eso el tiempo de oración se hace doblemente importante pues sin conocer las necesidades de quien me escuchará necesito estar en contacto con quien las conoce mejor: Dios.

En el caso de las predicaciones en mi iglesia local las cosas son un poco más prácticas pero no menos sencillas, cada semana debo estar en contacto no solo con Dios pero con la gente de la iglesia para conocer sus necesidades y en base a eso saber cuáles son las áreas que necesitan ser habladas en la iglesia, por este motivo me niego a un plan anual de predicaciones. 

Traducción del pasaje.

Personalmente no me considero un experto ni en el hebreo ni en el griego bíblico, sin embargo, con el conocimiento que tengo intento hacer mis propias traducciones desde los idiomas originales, las cuales luego comparo con diferentes traducciones actuales con el fin de llegar a la mejor traducción posible y entendible.

Si alguien no tiene formación en lenguas bíblicas yo le recomendaría por lo menos hacer una comparación de por lo menos tres o cuatro versiones de la Biblia: RVR, LBLA, NVI y biblia de Jerusalén son indispensables para una buena comparación en español.

Estructuración del pasaje.

Después de traducir, y muchas veces desde el idioma original busco la estructura que presenta el pasaje, esta es una práctica que requiere estudio y creatividad pero que nos deja presentar el pasaje tal como él es presentado por su escritor.

En alguna otra entrada les contaré mis métodos para buscar las estructuras en diferentes tipos de texto y cómo puede servir para mejorar sus predicaciones, estén al tanto 😉

Métodos exegéticos y  hermenéuticas.

Ahora necesito sacar a varios de una fantasía: es imposible aplicar todos los métodos exegéticos para cada predicación que vas a realizar, es muy diferente hacer una predicación y un trabajo académico para una clase o una publicación científica.

Sin embargo, esto no quita la importancia de estudiar a profundidad el texto para acercarnos lo más posible a la intención original del autor y así evitar lecturas fundamentalistas y dogmáticas que terminan, intentando defender el texto, mal interpretando el mismo.

Para una predicación la hermenéutica es indispensable, poder hacer un puente entre el pasado y el presente de tal manera que la palabra de Dios, que es viva, siga hablando al corazón de las personas de una manera poderosa y transformadora.

(también en otra entrada me gustaría hablarles de algunos de los diferentes acercamientos hermenéuticos que se han ido y se siguen desarrollando hoy en día “pedid y se os dará”)

Bosquejo.

Después de estudiar el pasaje todavía queda mucho por hacer, no es posible hablar de todo lo que has aprendido pues una buena predicación no debería durar más de 25 minutos (al menos que no tengas idea de lo que estás hablando).

Para esto es importante hacer un buen bosquejo, en este deberías dejar en claro (para ti) cuál es el objetivo de la predicación y cómo quieres, con ayuda de Dios llegar a ese objetivo.

Normalmente mis bosquejos suelen tener una idea principal y no más de 4 puntos para desarrollarla o llegar a ella dependiendo el pasaje, más de eso es imposible de interiorizar para la mayoría de nuestros oyentes.

Manuscrito.

Otra confesión: aunque lo recomiendo pocas veces hago un manuscrito entero, y cuando lo hago nunca lo termino diciendo igual (este año lo hago más gracias al blog).

Lo mejor de un manuscrito es que puedes manejar el tiempo que estarás predicando, créeme cuando te digo que cuando haces un buen manuscrito te terminas olvidando de él durante la predicación.

Plus: ilustraciones.

Aunque esto debe ir en los manuscritos muchos me preguntan sobre las ilustraciones que se deberían usar, mi respuesta es sencilla: hablen en el púlpito como hablan normalmente, no hay nada más molesto que un predicador que cambia su tono de voz y su forma de ser en cuanto sube y baja del púlpito.

Conclusión.

A grandes rasgos estos son los pasos que sigo comúnmente para realizar una predicación, no puedo decir tiempo porque siempre es diferente (algunos textos dan más trabajo que otros y algunos emocionan más que otros) pero les aseguro que siempre es un trabajo que se hace con mucho gusto y en el que Dios toca mi vida antes que la de los demás.

Espero les haya gustado la entrada y si quieren ignorar todo cuando preparen sus predicaciones están en su derecho, solo no ignoren el primer punto: OREN. Un abrazo y bendiciones!

 

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