Coronavirus y cristianismo.

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Coronavirus ¿se acerca el fin del mundo?

El coronavirus fue tema de conversación en la reunión de oración de ayer y de la charla surgieron varios puntos interesantes que me gustaría compartirles.

Los siguientes puntos buscan ser un punto de partida para el dialogo cristiano sobre esta problemática de China y el mundo entero.

I.-Digan no a las especulaciones «proféticas».

Los «profetas del fin del mundo» siempre están listos para aparecer ante cualquier catástrofe mundial ¿será que se acerca el fin del mundo?

Sea cual sea tu posición doctrinal al respecto, es importante reconocer que Jesús mismo deja el conocimiento del día y la hora solamente en manos del Padre (Mateo 24.36)

¿Es el coronavirus un signo del fin de los tiempos? Sí y no, probablemente al mundo le queden muchos años, pero el fin de los tiempos siempre está latente.

Lo anterior, como cristianos, nos debe dar esperanza y urgencia de trabajar para el reino de Dios, no alarma, pánico ni desesperación, paz y esperanza es lo que espera el mundo de nosotros.

II.- Recordemos lo volátil de la vida.

La muerte está a la vuelta de la esquina, por preocuparnos por «el fin del mundo» se nos olvida que cada segundo está más cerca el fin de nuestras vidas.

El ser conscientes de lo frágil de nuestra vida tampoco debe llevarnos a la desesperación sino a un sentimiento de urgencia: lo que sea que estoy llamado a hacer lo tengo que hacer ya.

Lo anterior no deshace la alegría de vivir sino que la potencializa,¡: si no sé cuántos días me quedan voy a disfrutar al máximo cada uno de ellos.

III.- El valor cristiano frente a la desesperanza.

Por último, el coronavirus es una gran oportunidad para mostrar al mundo el valor de la esperanza y la ética cristiana.

En su libro «una ética para seducir», Francisco José Martínez Alarcos, recuerda como en tiempos de epidemias, el cristianismo sobresalió por su «coherencia ética» al cuidar de los enfermos.

Estás son palabras de Dionisio de Alejandría; quien fue obispo durante la gran peste del siglo III, sobre la actitud de los cristianos en tal tiempo:

La mayoría de nuestros hermanos cristianos mostraron un amor y una lealtad sin límites, sin escatimarse y pensando sólo en los demás. Sin temer el peligro, se hicieron cargo de los enfermos, atendiendo todas sus necesidades y sirviéndolos en Cristo, y con ellos partieron de esta vida serenamente felices, porque se vieron infectados por la enfermedad(…). Los mejores de nuestros hermanos perdieron la vida de esta manera, un cierto número de presbíteros, diáconos y laicos llegaron a la conclusión de que la muerte de esta manera, como resultado de una gran piedad y de una fe fuerte, parece en todo similar al martirio.

Fue así que el cristianismo comenzó a ser respetado, no tanto por lo que decían como por lo que hacían por los enfermos, incluso por los paganos.

¿No será una buena oportunidad de mostrar el amor cristiano no solo con los enfermos sino con los orientales cerca de nosotros que comenzaran a sufrir más discriminación?

¡Que el Señor nos guíe a la mejor manera de mostrar nuestro amor, fe y esperanza al mundo!

Y tú ¿qué opinas sobre los acontecimientos de estos tiempos y la forma en que el cristianismo debe de reaccionar?

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