¡ES PREVENCIÓN, NO PRIVACIÓN!

TEMA: DEFINIENDO MITES

Lectura: Génesis 1:1-25; Génesis 2:8-17

¿Sabes qué son los límites? ¿Sabes la diferencia entre un límite y una barrera? Quizás nunca has reflexionado atentamente a esta pregunta. Pero déjame decirte que el tema de los límites es trascendental para vivir una vida sana espiritual, emocional y físicamente. Así como un terreno debe tener cercos que delimiten la propiedad para protegerlos de cualquier peligro de personas o animales que intenten invadirlo, así también todos necesitamos definir nuestros propios límites personales para proteger nuestra vida en todos sus aspectos. Los límites son aquellas líneas que nos evitan traspasar hacia un lugar. Las barreras en cambio son lo que nos dividen de un lugar a otro, y si lo llevamos al campo personal, los límites nos protegen a nosotros mismos, pero las barreras pueden autodestruirnos al aislarnos a nosotros mismos. Hablar de los límites causa a veces temor o sospecha de que nos prohibirán todas las cosas que nos agradan, sin embargo los límites no son para nuestra frustración. Al contrario, los límites designados por Dios son para nuestra propia protección y para librarnos de cosas que pueden dañar nuestra vida, y además nos ayudan a construir relaciones saludables.

Una experiencia de altura.

Hace varios años, con el grupo de jóvenes escalamos un volcán. Adelante del grupo iba guiándonos un joven experto en alpinismo. Junto con otros alpinistas, el guía iba marcando el camino y la velocidad de cada paso del grupo. Era sumamente importante seguir las reglas y no salirnos de los límites que ellos establecían, precisamente para cuidarnos a todos de cualquier accidente que pudiera pasar. Afortunadamente, nadie salió lastimado en aquella aventura y todos aprendimos a seguir las normas desde el principio hasta el final.

La creación y los límites.

En la Biblia encontramos cómo Dios puso límites desde el momento de la creación. En Génesis 1:1-25 encontramos la narración de como Dios creó todo lo que existe. En Génesis 2:8-17 encontramos de nuevo el principio de límites cuando Dios establece una advertencia para el hombre diciendo: “Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal…” (2:16-17) La razón de establecer ese límite era precisamente para protegerlos del mal, del pecado mismo. Y luego sabemos que cuando Adán y Eva traspasaron ese límite, tuvieron que enfrentar las peores consecuencias para sus vidas y la humanidad entera, pues el pecado entró a través de ellos. Dios pone límites para nuestro bien.

REFLEXIONEMOS

1. ¿Cuál es tu actitud al saber que Dios ha puesto límites para tu propio bien?
2. Escribe por qué crees que los límites son necesarios para tu propia vida.
3. Ora, y pide a Dios que te muestre tres áreas de tu vida en las que necesitas marcar límites.
 

Oremos

Demos gracias a Dios porque nos cuida a través de las advertencias que Él nos da en su Palabra. Esto es para protegernos del mal y ayudarnos a tomar las mejores decisiones en nuestra vida, con tal de que vivamos libres en Él. Podemos confiar plenamente que cada límite que Élha establecido para nosotros es para nuestro bienestar espiritual, emocional y físico.

 

Escrito por Susy Herrera Rebollo, en colaboración de Alexis Ceballos y Josué Gutiérrez

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