La cena del Señor. En Corinto y Hoy.

La cena del Señor
La cena del Señor, En Corinto y Hoy

La cena del Señor, un asunto eclesial.

Desde hace tiempo traía ganas de escribir (¿desahogarme?) sobre un tema que considero totalmente vital en la vida de la iglesia que es la cena del Señor.

No pretendo entrar en los aspectos doctrinales que dividen a las diferentes confesiones cristianas e incluso a las denominaciones evangélicas sino a las consecuencias prácticas que debería tener para nuestras vidas.

Como pasaje clave tomaré 1 Corintios 11.17-34, pasaje leído en casi cada iglesia cuando nos juntamos a compartir la cena, especialmente el versículo 28, mismo que se ha usado para prohibirles a algunos comer de la cena.

Comidas grecorromanas.

Sin querer ocupar demasiado espacio, recomiendo para este punto la investigación de Panayotis Coutsoumpos en su libro: «Comunidad, conflicto y la eucaristía en la Corintio romana: el entorno social de la carta de Pablo».

En su investigación, compara la práctica de la cena en la comunidad de Corintios con la comidas grecorromanas eranos, es decir,aquellas donde cada uno cooperaba ya sea con el precio o con alimentos.

Importancia social de las comidas públicas eranos.

Lo importante para nuestro estudio es el conocimiento de la importancia social de las comidas públicas en la sociedad grecorromana pues ellas no solo eran un banquete entre amigos sino que servían para reforzar los estratos sociales.

La cantidad de reglas que había sobre horas de llegada, lugar donde sentarse (elegido por el anfitrión) y la forma de comportarse nos hace pensar en estas comidas como un ambiente de competencia por una mejor oportunidad social.

Glotonería, alcoholismo y egoísmo.

En este tipo de comidas normalmente se tendía a caer en dos tipos de excesos gracias al egoísmo: la glotonería y el alcoholismo, que sin embargo tampoco eran bien vistos en la sociedad.

Era común que algunos llegaran más tarde (los obreros que tenían que trabajar) y los ricos, que tenían posibilidad de llegar antes, comenzaban con su comida y bebida la cual solía estar muy vacía cuando llegaban los demás.

El pecado de Corintios.

Entendiendo todo lo anterior podemos darnos cuenta la razón que tiene Pablo para mandar a todos a esperar a que lleguen todos para comenzar la cena, evitando así los excesos probables.

A veces, por una interpretación sesgada e individualista del versículo 28 y de la carta en general, solemos pensar en los pecados individuales (sexuales) como condicionantes para tomar la cena, pero aquí el aspecto fuerte es el social.

La cena del Señor: una cena revolucionaria.

Así podemos darnos cuenta de algo: la cena del Señor en las comunidades cristianas se suscriben en un modelo de continuidad y discontinuidad con las comidas grecorromanas.

Continuidad en el estilo, probablemente en la frecuencia y en uno de los fines: promover el bienestar social de cada uno, pero discontinuidad en las formas, en los lugares y en el fin final: Formar una comunidad de iguales con un solo Señor: Jesucristo.

La cena del Señor hoy:

Los contextos han cambiado y la forma de tomar la cena también, sin embargo creo que desde Corintios podemos tener varias advertencias para la iglesia de hoy, quiero enfocarme en dos:

No perder lo trascendente en lo inmanente.

Me parece que el problema de Corintios fue olvidar el aspecto trascendente de la Cena, no era una cena más entre todas las que había a disponibilidad sino la más importante: La cena de la comunidad del resucitado.

Sin el aspecto trascendente-simbólico de la cena, nuestras prácticas se convierten tan grises que pierden importancia eterna, además, el saber que todos estamos alrededor de Jesús nos hace verdaderamente a todos iguales en dignidad: Una comunidad de amados.

Este aspecto nos juega mucho en contra a los bautistas, al no entender realmente lo que quiere decir «símbolo» cuando hablamos de la cena del Señor la volvemos un simple rito sin peso en la vida de nadie.

No perder lo inmanente en lo trascendente.

Por otro lado alguno de la comunidad podría enfocarse tanto en lo trascendente (la comunión con Cristo) que se olvidaba que tenía algunos hermanos que ni siquiera habían llegado o comido.

No quiero ser aguafiestas, pero en esto último caen la mayoría de congresos y conciertos cristianos que, con el fin de ofrecer algo de mayor calidad (en el mejor de los casos para Dios), terminan haciendo división entre quienes pueden pagar más y quienes no.

El otro día me enteré de un congreso cristiano que contaba con un espacio VIP para «influencer» y conciertos con entradas impagables para convivir con los músicos ¿Cómo podemos pensar en comunidad cuando dividimos a los hermanos de tal manera? «¿no tienen sus casas para escuchar música y tomar selfies?» diría Pablo.

Conclusión.

Como en toda teología siempre hay mucho más que decir, el misterio de la Santa Cena no lo podemos comprehender pero si lo podemos respetar y vivir, si lo hacemos, realmente seremos una comunidad de iguales que alaban a Jesús.

¿qué piensan ustedes? ¿Se les ocurren más aplicaciones de la enseñanza que Pablo nos deja en Corintios? ¿Cómo es su experiencia con la Cena del Señor en sus iglesias? saludos, un abrazo y no olviden suscribirse al blog!

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