La Iglesia del Dios crucificado

Reflexión en torno al congreso bíblico 2018

Con motivo de la Semana Santa que estamos celebrando les quiero contar, muy atrasado, un poco de lo mucho que Dios me habló al corazón durante el congreso bíblico 2018 y así seguirlos invitando al congreso bíblico 2019.

¿ir o no ir? Esa era la cuestión.

Cuando el profesor Eleuterio Ruiz soltó la invitación en la cursada de Antiguo testamento de la facultad de teología de la universidad católica no creo que se haya imaginado que él único que iba a responder ese día era el evangélico presente.

“¿Puedo ir aunque no sea católico?” Le pregunté y riéndose dijo que no había absolutamente ningún problema, de hecho, John Barclay, uno de los conferencistas invitados era anglicano.

Aún con muchas dudas sobre si era prudente ir o no, todos saben que la situación económica en Argentina nunca es fácil y además sería la primera vez que me separaría de mi esposa por tantos días después de casarnos (solo fueron 5 pero se sintieron una eternidad), al final fue ella, casi siempre más sabia que yo que me convenció de ir.

Salta la linda.

Dios fue bueno y conseguí un boleto muy barato por la aerolínea de bajo costo de moda y así fue como llegué a Salta, una ciudad de la que no sabía mucho pero con lo poco que la pude conocer me quedé enamorado ¡ni hablar de las empanadas!

Llegué un domingo en la mañana, aproveché todo el día para conocer la ciudad, en la noche asistí a una peña donde incluso me hicieron bailar (si esta publicación llega a 500 likes comparto el video) y el lunes temprano partí rumbo al lugar donde tendríamos los talleres y dormiríamos durante la semana, un hermoso lugar de retiro dirigido por monjas que nos atendieron espectacularmente durante los 3 días.

Dios envía lluvia en tiempo de sequía.

No tendría tiempo para contar con detalles todo lo vivido en una semana a la que llegué, por cosas que no vale la pena contar acá, con un desanimo ministerial, académico y laboral muy alto y salí con algunas certezas que cambiaron, y están cambiando mi futuro.

En lo académico, conocer a gente como Carlos Gil Arbiol y John Barclay (a quien le agradezco infinitamente haber soportado mi mal inglés durante las charlas que tuvimos) quienes se han dedicado toda la vida a la teología me dieron animo de seguir adelante en esta dura tarea que suele ser poco entendida y solitario.

En lo laboral conocí personas que me contaron sus testimonios de fe y me animaron a dar pasos de fe importantes para mi vida, sería imposible mencionar a todos acá, ellos se darán por aludidos y sabe Dios que los tengo en mi corazón y oraciones a todos ellos (aunque de algunos no recuerdo el nombre)

Pero es en lo ministerial donde Dios me habló más fuerte, déjenme contarles.

La iglesia del Dios Crucificado. 

El congreso se desarrolló de la siguiente manera: talleres para nosotros por la mañana y conferencias de Arbiol por la noche en una iglesia en Salta, abierta para el público general, de ambas partes del congreso las reacciones eran similares: salíamos de ahí sin saber qué hacer.

“¿Y ahora qué hacemos?” Parecía ser la pregunta que más nos hacíamos cada uno desde su tradición de fe, tanto Gil Arbiol como John Barclay nos desafiaban a voltear a ver a Jesús y la iglesia primitiva y al ver el reflejo de nosotros en ella salíamos perdiendo feamente.

Ver a la iglesia del Dios crucificado nos hacía ver una iglesia donde el menospreciado de la sociedad tenía más valor que nadie, donde no existía la jerarquía para dominar sino solamente para servir, pero sobre todo una iglesia donde el amor, ese amor que te puede llevar a la cruz, es el rasgo distintivo y fundamental.

Una Iglesia Revolucionaria.

¿Podremos volver a ser esa iglesia después de tanto tiempo de luchar por el poder? ¿Podemos ser una iglesia que refleja verdaderamente los valores del crucificado? ¿Hay esperanza para el cristianismo después de haberle fallado tanto a Cristo?

Las caras de preocupación y angustia eran reales, si eres de aquellos que creen que los católicos solamente buscan engañar a la gente o que los evangélicos solamente buscan ganar dinero hoy te quiero decir que no nos conoces a ninguno de los dos.

Tal vez no encontramos todas las respuestas en el congreso, sin embargo, conocí a César quien dejó el congreso a la mitad por tener que ir a compartir el dolor de una familia que había sufrido una pérdida, conocí a Elizabeth dedicada a un ministerio para aquellos con capacidades especiales, conocí a Marcos quien da misa en lenguaje de señas para los sordomudos ¡solo algunos ejemplos de tantos! ¡Cada uno poniendo su granito para que la iglesia refleje el amor de Jesús!

Mi oración principal Dios la contestó en esa semana, justo un día antes de volver a Buenos Aires ya sabía lo que tenía que hacer y los pasos de fe que tendría que tomar ¡mi único deseo era reflejar en mi vida a ese Dios dispuesto a ir a la cruz!

Iglesia Evangélica Bautista de Villa Crespo.

Hoy en día Dios me ha hecho responsable de una comunidad de fe en Villa Crespo “¿cuántos miembros tienes?” Siempre es la primera pregunta y la verdad no es la más importante la verdadera pregunta debería ser: “¿cuáles son los valores que reflejan?” Ojalá pueda responder que los valores del Dios de la Cruz.

Mi sueño es una iglesia tan que ame tanto y dé tanto que solo nos quede confiar en la fidelidad de Dios, con una estructura llevada por el amor y no por el poder y donde cada persona, antes de tenerme que decir “pastor” pueda verme a los ojos y saber que me puede llamar “hermano”.

Un sueño a veces parece ser una utopía, pero Dios es fiel, si tienes un sueño similar al mío te espero para charlar, si estás decepcionado con toda institución religiosa te invito a tomar un mate y si crees que la religión solo lleva al hombre a odiar te invito a tomar asiento y vernos, te aseguro que al vernos amar te vas a convencer de lo contrario (me puse muy “sermonario”, bendiciones a todos y felices pascuas).

 

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