La libertad en clave cristiana

Texto:

Juan 8.21-36 (preferentemente leer en LBLA)

introducción:

En el discurso público hay un tema que siempre está presente: la libertad, hoy en día la sociedad sigue clamando por libertad, libertad para decidir, libertad para desarrollarse, libertad para todo, tal vez excepto para asumir sus responsabilidades.

También en la iglesia es un tema que nunca falta, cantamos una canción que dice “Donde está el Espíritu de Dios, hay libertad, hay libertad, donde está el Espíritu de Dios, allí siempre hay libertad” sin embargo, en muchas comunidades cristianas parece haber más esclavitud que libertad, ¿qué es, pues, la libertad que Jesús nos ofrece?

I.-Libertad para vivir en la gracia de Dios.

En el texto, el cual se encuentra dentro de una serie de dialogo de Jesús con los Judíos, primero incrédulos y después “creyente”, nos encontramos en una primera instancia con un Jesús que confronta y confunde a sus locutores: “yo me voy y ustedes no pueden venir a donde yo voy, porque morirán en sus pecados”.

Las comparaciones en el texto son claras: Jesús es de arriba, los judíos de abajo, ellos son de este mundo, Jesús no es de este mundo, ellos morirán en sus pecados, Jesús va a un lugar a donde ellos no pueden ir.

¿Vivimos para la muerte?

Una rama de la filosofía existencista se basa en la frase, “el hombre vive para la muerte”, todos tenemos tras de nosotros la sombra de que un día moriremos y, aunque a veces lo podemos callar, la verdad absoluta de la muerte siempre está tocando a nuestras puertas.

Sin embargo la libertad cristiana te permite no vivir para la muerte, sino vivir para la vida, si los que no creen morirán en sus pecados, los que creemos viviremos en la gracia de Dios y esto no es solo una promesa para la eternidad sino una esperanza para el presente.

Vivir en la gracia de Dios significa vivir amando y llevar ese amor hasta las máximas consecuencias “solo me conocerán cuando levanten al hijo del hombre” es decir, cuando su amor llegue a las últimas consecuencias: la cruz.

El vivir en la gracia de Dios, el vivir para amar a Dios y al otro no aleja de las sombras de la muerte, aquel que vive para amar como Jesús vivió no tiene nada que temerle a la muerte pues es solo el último enemigo que será vencido, el amor es más fuerte hasta que la muerte misma.

II.- La libertad es hacer lo que le agrada al amado.

“El Padre no me abandona, siempre hago lo que le agrada” dice Jesús, esto no es un condicional: “si no haces lo que le agrada al Padre él te abandonará” ese tipo de condiciones no existe en la gracia, ese tipo de condiciones no existe en la libertad.

El Padre que Jesús nos revela es un Padre tan amoroso y cuidadoso que no toca nuestra libertad para que lo podamos amar, pero cuando lo conocemos no podemos hacer más que lo que le agrada a él.

“Hacer lo que le agrada al Padre” solo se puede hacer en la libertad de su gracia, ¿cuántos debemos entender que una relación en la que no soy libre no es una relación sana y mucho menos amorosa? Sin libertad no existe el amor.

El Padre quiere ser amado, Jesús nos lo revela por eso como el Padre amoroso, todo aquel cristianismo que obligue a la gente a hacer algo fuera de su libertad deja de ser cristianismo y se convierte en una carga que nadie puede ni debe llevar.

III.- Libertad es permanecer en la casa del Padre.

En una narración irónica el evangelista nos presenta a los judíos reclamando: “somos hijos de Abraham, nunca hemos sido esclavos de nadie”, una lectura del A.T. Y un poco de historia nos haría ver lo falso que es esto, pero a Jesús no le interesan las discusiones históricas.

¿si son libres por qué hacen el pecado? ¿Por que yerran su camino? ¿Por qué no viven conforme al propósito que Dios tiene para ustedes? Es porque son esclavos del pecado pero yo los quiero hacer libres.

¿Hemos nacido en un mundo libre de esclavitud? Claramente no ¿somos libres realmente? Cada uno que se lo pregunte: si eres verdaderamente libre ¿por qué tus relaciones no son saludables? ¿Por qué pareces autosabotear tu vida en todo tiempo? ¿Por qué no puedes perdonar ni pedir perdón? ¿Por qué sigues realizando acciones que te hacen mal y lo sabes?

Al final de cuentas ser libre es estar en la casa del Padre, ser libre significa tener una relación con el Padre que te permita vivir en plenitud de amor para amar y ser amado, estar en casa del Padre significa estar en una relación tan intima y profunda que nada más importa, solo el hijo disfruta del Padre y su libertad, si no lo estás haciendo probablemente aún eres un esclavo.

El día de hoy como todos los días el hijo nos ofrece la libertad, solo él nos puede hacer verdaderamente libres, solo él nos puede dar vida y vida en abundancia, vengan a él, tomen de él, aférrense a él, solo así serán libres.

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