La teología del café

Mientras escribo esto me estoy tomando un rico café hondureño hecho por mi esposa con el grano que compramos en café Zavalia, uno de nuestros favoritos en San Telmo y me atrevería a decir en Buenos Aires.

El sabor es tan delicioso al paladar que me hizo pensar en mi relación con el café y con la teología y me di cuenta que son muy parecidas en muchas razones, les quiero compartir unas cuantas.

Tomar mucho café, no quiere decir saber del café.

Mi amor, y el de mi esposa, por el café de especialidad comenzó en Colombia durante nuestra luna de miel cuando visitamos en el eje cafetero la finca de don Manolo, lugar donde nos explicaron los procesos y la preparación de un buen café.

Si andan por el eje cafetero o planean un viaje a Colombia les recomiendo que visiten a don Manolo y de paso me traen unos cuantos gramos de su rico café, su página web para agendar visitas es https://cafedonmanolo.simdif.com/index.html

Sin embargo, los que me conocen más saben que ya desde antes de eso yo tomaba mucho café y con mucho quiero decir MUUUCHO y entre más fuerte era mejor, ahora me doy cuenta de todo el mal café que tomé.

Con la teología pasó exactamente lo mismo, como adicto a la lectura que soy gracias principalmente a mi mamá, en cuanto me comenzó a interesar la teología leí todo lo que llegaba a mis manos, lamentablemente me hice un conocedor de una teología que hoy me doy cuenta es muy parecida a un café quemado.

El café más vendido no es el mejor café.

Les voy a contar un secreto: el café que compras en el supermercado y has tomado toda tu vida probablemente no es el mejor café, es más, el café que más sale publicado en la televisión y redes sociales seguramente es de tan mala calidad que lo tienen que tostar para que no le encuentres las fallas, intenta tomártelo tibio y verás.

Asimismo la teología, les voy a contar el mismo secreto: los Bestseller de las librerías cristianas que conozco no son los de mejor teología sino los más comerciales, si quieres hacer una buena inversión te recomiendo que investigues antes de ir a la librería.

En ese sentido les recomiendo la librería donde yo trabajé en Guadalajara: librería didaque  pues están en constante preparación y si no tienen lo que buscas hacen hasta lo imposible por conseguírtelo y te lo cuento por experiencia propia.

El buen café es una inversión importante.

Lo siento pero es una realidad al menos en Latinoamérica, un grano de buen café puede costar tres o cuatro veces más caro que el café comercial que puedes tomar en cualquier lugar, sin embargo créeme cuando te digo que vale la pena el gasto.

Con la teología pasa exactamente lo mismo, los libros de buena teología pueden costar arriba de 20 dólares (si me lees de Estados Unidos o Europa eso puede ser poco pero en Argentina son casi mil pesos), a eso se le suma gastos de envío y de espera probablemente sea más fácil seguir leyendo a Macarthur (o descargar pdfs pero eso es ilegal *guiño, guiño).

Una buena taza de café da más trabajo.

Qué fácil es calentar agua, agregarla a la taza, ponerle una cucharada de café y azúcar al gusto ¿no? Pues si quieres tomar un buen café en casa olvídate de eso, vas a tener que moler el grano (tenerlo guardado ya molido le hace perder frescura) y dependiendo del método de preparación seguir diferentes pasos, incluyendo el temperar la taza para que no modifique el sabor final.

¿Quieres poner una predica que te divierta en YouTube o leer un libro que no te exigía leer una y otra vez el mismo párrafo hasta entender algo? Probablemente no quieres estudiar teología, un buen estudio, una buena predicación y una buena teología exigen un trabajo espiritual y mental que lleva varias horas a la semana para recién empezar a “comprender” un tema o versículo.

El buen café te hace amar más la vida.

Por último y más importante: una buena taza de café te recuerda que la vida es bella y digna de ser amada, ya que se debe tomar con paciencia te hace detenerte de esta vida agitada y recordar que lo más importante es el amor.

Asimismo la buena teología es aquella que te hace amar más la vida y al prójimo, conozco “teólogos” de todas las ramas que al hablar con ellos te das cuenta que su teología los acerca más al odio que al amor, probablemente su teología también está quemada.

Así que amigos, les invito a tomarse el tiempo de aprender más sobre el buen café pero sobretodo a darse el lujo de leer, escuchar y apoyar la buena teología y no solamente la más comercial, un abrazo, bendiciones y gracias por compartir!

 

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