Merendero Villa Crespo, el inicio de un sueño

Como muchos ya saben el martes pasado en la iglesia evangélica bautista de Villa Crespo hemos inaugurado el merendero comunitario, un sueño que Dios nos ha dado como iglesia y esperamos sea una manera de mostrar su amor a los más necesitados.

Aunque ya han pasado algunos días les quiero compartir algunas reflexiones personales sobre lo que estamos viviendo en esta nueva etapa en la iglesia del barrio de Villa Crespo

Sueño, sueños.

Unos días antes, más específicamente de domingo al lunes no podía dormir por los nervios normales que conlleva el inicio de cualquier proyecto, cuando por fin pude dormir solamente podía soñar con el evento del martes.

En mis sueños aparecían dos cosas especiales, sin creer en cosas extrañas les doy mi propia interpretación, la primera es que el patio de la iglesia era el patio de la iglesia bautista misionera Filadelfia, mi primera iglesia, de donde salí y donde me enseñaron que servir es lo más importante.

En segundo lugar aparecían una serie de personas que si bien hoy en día no están cerca o en mi misma iglesia siempre pude contar con su apoyo en el servicio a Dios, en cada oportunidad de servir siempre está con nosotros la famosa “nube de testigos” de aquellos que nos acompañan en el camino.

Martes: mensajes, ansías y servicio.

El martes desde temprano empecé a recibir y enviar mensajes: toda la iglesia estaba orando por la actividad, no solo los que pertenecemos a la familia de Villa Crespo sino también los de Barrio Norte y muchos más allá de Buenos Aires.

Si algo no deseamos en la iglesia es que una sola persona tenga protagonismo sobre los demás, todos sirven como pueden y con los dones que Dios les ha dado, sería muy difícil por lo tanto hablar de todas las muestras de servicio del martes, desde los que llegaron a cocinar, a acomodar y a repartir invitaciones, toda la iglesia con un solo propósito.

La primera familia llegó.

Tuvimos algunos problemas lógicos por ser el primer día, por ejemplo tendremos que ajustar los horarios pues nos enteramos que la hora de salida de los chicos de la escuela es más tarde de lo que nos habían informado.

Aún así en el tiempo que estuvimos tuvimos más contacto con la gente del barrio del que yo por lo menos había tenido, una persona me preguntó: “¿y mientras comen les predican la palabra?” “No hay mejor predicación que el amor que se muestra en dar” fue la respuesta que le di y lo que intentamos transmitir.

Llegó la primera familia “no nos podemos quedar porque no sabíamos” nos habían dicho pero al final decidieron quedarse a comer pan casero con dulce de leche y chocolate caliente, el frío afuera ya se sentía y fue un gusto compartir con ellos.

Un gran futuro se abre.

El próximo martes seguramente podremos bendecir a más, y cada vez más hasta tener que sumar más días, agregaremos ayuda escolar, clases de idiomas y talleres de oficio, creemos que el amor de Jesucristo no solo salva el alma sino que nos ayuda a desarrollarnos plenamente en la vida, no creemos en el asistencialismo vacío, creemos en el amor que cambia toda esfera de la vida.

Donaciones.

Sigo invitando a todos a participar en este sueño, si estás en Buenos Aires te invito a participar con donaciones de leche, galletas y pan pero también a acompañarnos a servir a las familias que lo necesitan.

Para todos aquellos que están fuera de Argentina y quieren cooperar con este proyecto pueden ponerse en contacto conmigo y veremos la mejor manera en que puedan apoyar aunque por supuesto primeramente agradecemos sus oraciones.

 

 

 

 

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