Profeta Jonás: 5 razones de su pertinencia hoy.

“Jonás no le hizo caso a la palabra de Dios, por eso a la mar profunda la gente lo arrojó, y vino un pez muy grande y Pumm se lo comió, porque no le hizo caso a la palabra de Dios”.

Los que crecimos yendo a la escuelita dominical tal vez todavía recordemos esa canción con la que nos advertían (amenazaban) que si no obedecíamos a Dios nos podía comer un pez muy grande (espero que ya todos sepamos que no es una ballena).

A partir del uso de las ciencias bíblicas ya prácticamente ningún académico serio puede creer que se trata de una historia que sucedió literalmente, es decir, ningún pez grande se comió a un profeta y lo vomitó tres días después, entonces ¿por que leer al profeta Jonás?

1.- El libro nos habla en contra de los fundamentalismos religiosos.

Quizás la necedad de algunos fundamentalistas en defender la historia literalista del pez grande y Jonás solo sea una manera de desviar la mirada a lo más importante: Jonás es un fundamentalista que solo desea el juicio de Dios sobre sus enemigos.

En un mundo donde el fanatismo se está posicionando por encima del diálogo, es importante volver a un libro que pone la misericordia y el amor de Dios por sus criaturas por encima de los dogmas establecidos de una religión.

2.-Jonás nos muestra de la preocupación de Dios por la justicia.

Aunque no hay mucha evidencia sobre la grandeza de la ciudad, en la Biblia llegó a representar la gran ciudad del imperio Asirio que simbolizaba toda la violencia que un imperio puede ejercer sobre sus conquistados.

El libro nos habla del juicio de Dios sobre la maldad que ha subido hasta él, igual que suben a su presencia los clamores de los oprimidos, no perdamos de vista que es un gran libro para hablar del pecado estructural que afecta la sociedad hoy en día.

3.-El libro es una gran obra literaria.

No deberíamos perder de vista al momento de leer la Biblia que, si bien nos encontramos ante un libro inspirado por Dios, también constituye una obra de arte magnífica de los hombres.

El libro de Jonás es un ejemplo extraordinario de un relato bien narrado, condimentado con todo lo que le pudiéramos pedir a un buen cuento: drama, humor, tristeza, enojo, felicidad, esperanza y un final abierto que nos hace cuestionarnos a nosotros mismos.

4.- Jonás es un hombre real.

Quizás lo que más debería sorprendernos de Jonás no es el hecho de que estuvo en el vientre de un gran pez sino el hecho de que cualquiera de nosotros se puede identificar con él.

En Jonás encontramos un hombre con una fe que falla, un hombre que se arrepiente, que a veces obedece a Dios y a veces no, un hombre que tiene momentos de felicidad pero también de profunda tristeza y depresión, en resumén, encontramos un hombre como nosotros, con nuestras grandezas y nuestras debilidades.

5.- Nos muestra el misterio de Dios en clave de amor.

El libro de Jonás nos recuerda, al contrario de todos aquello que creen tener la verdad absoluta, que Dios es siempre mayor, Dios es siempre misterio, y no podemos pensar siquiera que ya lo hemos comprendido cuando ya nos está sorprendiendo de nuevo.

Pero sobre todo, en el libro de Jonás, el amor de Dios es lo que sobresale en todo su esplendor, Dios ama a Jonás, pero también ama a los habitantes de Nínive (incluso los no humanos) y no es su deseo eliminar a nadie sino que todos experimenten su misericordia.

El libro de Jonás es un discurso que se opone a los discursos religiosos violentos que estamos acostumbrados a escuchar cada domingo (y de los cuales también está lleno en A.T.) y nos invita a pensar a Dios en clave de misericordia. 

 

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  1. Pingback: Job y un Dios que no da respuestas. - El blog de Alexeiv Rodríguez

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