Abuelo, a 5 años de tu partida

Mi abuelo, a 5 años de tu partida.

Suena el teléfono un domingo por la mañana, escuchó a mi mamá contestar: «¡no es cierto, no es cierto!» repite llorando… Mi abuelo había partido a la presencia del Señor.

Hoy se cumplen 5 años de ese día.

¿Qué me diría hoy mi abuelo si le contara lo que Dios está haciendo en mi vida? A 5 años de su partida yo sé lo que le diría a él: 

Gracias por la debilidad.

Mi abuelo fue un hombre fuerte, todos los que lo conocieron en sus años de juventud lo describen así.

Yo en cambio, lo recuerdo más en la debilidad, debilidad que no lo hace menos para mí pues engrandece más a Dios en él.

Al recordarlo, recuerdo que yo también soy débil, que dependo totalmente de Dios y de los que me rodean, gracias abuelo por tu debilidad.

Gracias por la amistad.

Pasé gran parte de mi infancia en casa de mi abuelo y siempre tuve la sensación de ser su amigo, como me lo decía en juegos algunas veces.

En una casa con tantos adultos, las opiniones de los niños suelen ser desvalorizadas, en mi caso no sucedía, incluso al contrarío, muchas veces fue valorada de más.

Cuando estoy con los niños en la iglesia, quiero que se sientan como yo con mi abuelo: amados, valorados y respetados, quiero que sientan que en ese lugar son escuchados y también son «amigos».

Gracias por creer en mí.

Apenas tuve mi licencia de conducir y mi abuelo se subió conmigo al auto, no alcanzamos a salir de la cochera, le pegué a la llave de agua y provoqué un desastre.

Aún así nunca dudó en seguir yendo conmigo al volante, lo mismo sucedió en la iglesia, aunque estoy seguro que decía cosas que le gustaban, nunca dudó de que mi lugar era el púlpito.

El año pasado durante una cena le dije a una familia: «quiero que sepan que creemos en sus hijos» ellos no saben que eso lo aprendí en casa de mis abuelos.

Gracias por tu pasión por la iglesia

Los últimos años de mi abuelo fueron difíciles para todos, no tenía sentido del día ni de la hora, excepto por los domingos.

La pasión de mi abuelo por la iglesia lo hacía levantarse y arreglarse, necesitaba ir a su iglesia, ahí era el lugar donde Dios lo había puesto.

Hoy hay tantos «pastores» que ante cualquier inconveniente no van a la iglesia, yo prefiero recordar a mi abuelo quien no vivía de la iglesia sino para la iglesia.

abuelo yendo a la iglesia

Gracias por tu pasión por Dios

Quien mantenía de pie a mi abuelo era Dios, y él era apasionado por aquel que lo había rescatado cuando menos se lo merecía.

¿Cómo olvidar el día que sin fuerzas fue hasta el púlpito y, entonando su himno favorito nos arengaba a cantar más fuerte? No hay debilidad que venza cuando la pasión por Dios gana

Gracias por amarme

A 5 años de tu partida, gracias abue por tu ejemplo, por tu pasión, pero sobretodo gracias porque me enseñaste a ser amado.

Hasta el cielo te envío un beso, siempre fuiste el que más los recibió de mi parte.

abuelo y abuela
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