Bethel, espiritualidad del día al día.

Dios estaba aquí y no lo sabía.

Sermón del Antiguo Testamento.

Confieso que mucho no predico del Antiguo Testamento por varias razones, entre ellas la dificultad de traducir desde el hebreo, algo que me gusta hacer en cada preparación, como lo expuse acá ayer me animé con una historia que me ha gustado siempre, espero les bendiga.

I.-Una historia de migración.

Y salió Jacób de Bersebá
Y fué hacía Harán.
Y llegó a un lugar
Y pasó ahí la noche porque se puso el sol
Y tomó una piedra del lugar
Y la puso como cabecera
Y se acostó en ese lugar

La narración comienza como una típica historia de migración igual a la de muchos que ya sea por hambre, miedo o búsqueda de mejores oportunidades huyen de un lugar y buscan mejor suerte en otro.

También es la historia de todos nosotros, apresurados por la vida, huyendo sin saber de qué y sin saber a donde, viviendo cada día como rutina sin que nada lo modifiqué.

II.- Dios sale al encuentro.

Y soñó

Y entonces Jacob tiene un sueño, en medio de la rutina, ahí donde parece que nada nuevo pasa, Jacob tiene que darse cuenta que no está solo, que ningún lugar en el mundo es un lugar no sagrado.

A.-Una escalera al cielo.

Y he aquí una escalera apoyada en la tierra y su cabeza tocaba los cielos.
Y he aquí ángeles de Dios subían y bajaban.

Hoy sabemos que una escalera muy alta no nos alcanza para llegar a la presencia de Dios, entonces sabemos también qué hay que interpretar el simbolismo del sueño de Jacob.

Para el pensamiento de esa época (en la que se escribe la narración) Dios estaba en los cielos y el hombre en la tierra y había pocos lugares donde los dos se tocaban, por ejemplo: el templo o el arca de la alianza.

En la narración, Jacob se da cuenta que DIos está más cerca de lo que piensa, puede huir de su padre, de su hermano e incluso de su misma conciencia, pero de Dios nunca podrá alejarse.

B.- Un Dios de promesas.

Y he aquí Yahvé sobre ella y dijo:
Yo Yahvé, el Dios de tu padre Abraham
y el Dios de Isaac.
la tierra sobre la que estás acostado daré a tí a tu descendencia.
Y será tu descendencia como la arena de la tierra.
Y te extenderás hacia el occidente, oriente, norte y sur.
Y serán bendecidas en tí todas las tribus de la tierra y en tu descendencia.
y yo (estaré) contigo
te guardaré en donde quiera que vayas
y te devolveré a esta tierra
porque no te abandonaré hasta que te cumpla esta palabra.

Sin embargo no es el Dios que Jacob esperaría: Jacob acaba de pecar, engañó a su hermano, traicionó a su padre y se quedó con su bendición ¿quién quiere toparse con Dios en estas condiciones?

Pero Dios no se aparece para condenar sino para recordar: “así como estuve con tu padre y abuelo estaré contigo, no tienes que busca nada en otros lugares, YO SOY TU DIOS”, Dios no pasa por alto el pecado de Jacob, pero va a lo profundo, a la necesidad de Jacob por tener un Dios.

II.- Lo ordinario se convierte en extraordinario.

Y despertó Jacob del sueño y dijo:
Ciertamente está aquí el Señor
y no lo sabía.

El versículo 16 es extraordinario: “Ciertamente Dios está aquí y yo no lo sabía”, No Jacob, en tus prisas por huir no sabías que Dios estaba presente, en tus ganas de dormir no pensaste en la bendición que era poder hacerlo, claramente no sabías que Dios estaba, claramente no sabías que Dios te ama.


Lo mismo pasa en nuestra ruina diaria: nos despertamos, desayunamos apresurados, salimos corriendo, vivimos todo el día a toda velocidad y volvemos a la noche fatigados solamente con ganas de dormir, bendición que no tenemos que usar una roca, usamos nuestra almohada y decidimos soñar con que mañana será mejor.

A.- Todo lugar es la casa de Dios.

Y temió y dijo:
Que imponente este lugar, no es más que la casa de Dios y la puerta al cielo.

Y entonces Jacob temió y dijo: ¡que imponente lugar, esta es la casa de Dios y la puerta del cielo!, lo que no entendía Jacob es que todo el universo es la casa de Dios y todo lugar puede ser la puerta del cielo.


¿En cuantos lugares habremos andado sin saber que Dios estaba ahí? ¿Cuántas veces hemos dormido sin prestar atención a que ángeles bajan y suben en nuestra propia casa?¿Cuántos de nuestros hogares no son verdaderas puertas al cielo? Es imponente reconocer la presencia del Dios de amor porque entonces tenemos que vivir cómo si él estuviera presente.

B.- Nuestra almohada, nuestro altar.

Y se levantó Jacob de mañana
Y Tomó la piedra que había usado de cabecera
Y la pusó como señal
Y derramó aceite encima de ella
Y llamó por nombre a ese lugar Bethel,
aunque luz era el nombre antes del lugar.

Cuando reconocemos la presencia de Dios en todo lugar entonces todo se convierte sagrado, la piedra que Jacob usó como almohada ahora la usa como recordatorio de la presencia de Dios, la almohada que usó para dormir ya no solo es eso sino es un lugar de recodar las bendiciones de Dios para mi vida, la comida que como ya no es solo comida, es un altar de Dios.


Jacob incluso cambia el nombre del lugar: ya no se llamará “luz” sino “Bethel” es decir “la casa de Dios”, nuestros hogares ya no son nuestros hogares sino son los hogares de Dios, nuestra mesa ya no es nuestra mesa sino la mesa de Dios ¿qué diferencia hace eso en nuestras vidas?

C.-Nuestra vida: respuesta a las bendiciones de Dios.

Los últimos versículos muchos lo han tomado como condiciones de Jacob para Dios del tipo “si tu haces esto yo respondo de esta manera” sin embargo, si leemos atentamente nos podremos dar cuenta que todo eso ya Dios lo había dicho.

¿Qué cambia en la perspectiva de Jacob?
Lo que cambia es que ahora reconoce cada momento de su vida como un don de Dios, cada parte del camino lo reconoce como presencia de Dios, cada comida, cada ropa, todo es un regalo inmerecido de parte de Dios.

Claramente anacrónica es la mención del diezmo pues este no se habría de instituir como ley hasta mucho más tarde, sin embargo es una muestra de que lo que le damos a Dios no es esperando que él nos devuelva sino sabiendo que él ya nos lo ha dado.

III.- ¿Dónde está Dios?

Finalizo haciendo un puente al Nuevo Testamento:

-Jesús es el Emmanuel, el “Dios-con-nosotros”, en él conocemos que la presencia de Dios siempre está cerca.

-Jesús sale a nuestro encuentro a recordarnos que tenemos un padre-madre en el cielo, no un padre malo sino uno amoroso y tierno.

-Jesús nos enseña a vivir confiados en la provisión de Dios, “si el cuida de las aves…”

-Jesús nos muestra que siempre estuvo presente “en cuanto a uno de mis chiquitos se lo hicieron a mí me lo hicieron…”

!Que la rutina no nos haga perder de vista la presencia de Dios!

Un poco más largo de lo normal, espero hayan llegado hasta acá y que hoy podamos ver todos a Dios en nuestra vida, les agradezco sus comentarios y compartidas y los invito a seguirme en las redes sociales para tener un contacto más cercano, bendiciones a todos!

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