cincuenta y dos meses y dos semanas

Septiembre 2008 últimos días del mes y primeros días de un cambio de vida, 18 años recién cumplidos y esa cosa que muchos llaman destino me hace salir de casa y viajar doce horas para llegar a un lugar desconocido que hoy puedo llamar casa.

Un adolescente tímido con ganas de cambiar en mundo llega a esta ciudad de Guadalajara proveniente de la ciudad de Monterrey Nuevo León, de la sultana del norte a la perla tapatía , tal vez el mundo no ha cambiado pero ha cambiado él, y mucho…

cuatro años, tres iglesias y muchas experiencias han llegado a mi vida en esta ciudad, innumerables amigos que han estado conmigo en las buenas e incomparables amigos que también han estado en las malas, de todo se aprende y todo te transforma, mi transformación ha sido larga, dolorosa y aún continúa pues como dijo un sabio «no hay atajo a donde valga la pena llegar» pero en el camino siempre recordaré estos años donde tanto ha pasado, donde tanto he aprendido:

  • aprendí lo mucho que puedo lastimar con mis palabras, y lo mucho que puedo hacer feliz a alguien usándolas bien.
  • aprendí lo mucho que duele estar lejos de la gente que mas quiero y como en cualquier parte puedo encontrar personas que se convierten en parte de mi familia.
  • aprendí que hay dolores mas fuertes de los que uno puede describir y a saber que ahí es cuando mas cerca pude estar de Dios.
  • aprendí a no tener siempre la seguridad de tener dinero al día siguiente y aprendí a depender de la provisión de Dios.
  • aprendí entre muchas otras cosas que aún no sé nada y lo que sé no es para presumir sino para bendecir.
  • aprendí a agradecer a Dios en las malas porque en las buenas es muy fácil hacerlo.

Y de todo lo que aprendí aprendí que todavía me faltan muchas cosas por aprender, mucha gente que conocer, muchas vivencias por vivir, decepciones que sufrir, alegrías que festejar, y cosas por las cuales agradecer como hoy agradezco todo lo que Dios me ha permitido vivir acá, por las personas que me han apoyado y siguen haciéndolo sin importar que no soy perfecto y tengo muchos defectos, no hay forma de agradecer tanto, así que no intentaré más que decir: «gracias».

Febrero 2013, a finales de mes será el inicio de otro cambio de vida, 22 años cumplido y lo que algunos llaman destino me hace emprender otro viaje esta vez por aire a un lugar mas lejano que algún día también podré llamar casa.

Un joven un tanto menos tímido que antes pisará tierras sudamericanas y claro, todavía pienso que se puede cambiar el mundo y ahora aún mas que cuatro años atrás es tiempo de intentarlo.

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