Corriendo sin sentido Hebreos 11.8-19

Como les contaba, el día de ayer fue el primer día del campamento de adolescentes de la iglesia Somang, en la que estoy compartiendo el tema “la carrera de la fe” les comparto algo de lo que fue la primera predicación de cuatro que estaré compartiendo.

No le he dedicado tiempo a la edición así que sepan disculpar los fallos de redacción, se darán cuenta que el estilo es algo diferente y algo más largo de lo normal debido a los destinatarios y el evento.

introducción:

Hace 5 años decidí correr mi primera media maratón, “We Run BsAs 2014” una carrera organizada por Nike cuando recién se empezaba a poner de moda el running en Argentina, una decisión de ese tamaño como siempre no se toma solo y como casi todas las decisiones que van a darte una buena historia que contar comienzan con la pregunta “¿y por qué no?”.

Ninguno de nosotros había corrido nunca algo parecido, eramos cinco amigos que nos juntábamos para “ejercitarnos” en la iglesia siguiendo unos videos en la computadora cuando a uno se le ocurrió la idea “¿y por qué no?” Pensamos todos sin saber realmente a qué era lo que no estábamos metiendo.

Texto:

“Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.”
‭‭Hebreos‬ ‭11:8-10‬ ‭LBLA‬‬

Me encantó el titulo del campamento “Running Man, la carrera de la fe”, desde que Jony me lo dijo me puse a pensar en él y realmente no se me salía de la cabeza el concepto de la fe como una carrera, dos de mis temas favoritos juntos: el running y la fe, todo el mundo se encuentra en una carrera ¿Cómo podemos juntos ser corredores activos en esta carrera llamada fe?

I.-La carrera empieza con un llamado.

“Por la fe Abraham, al ser llamado” cada uno de nosotros tenemos que escuchar nuestro llamado especifico y personal, claramente todos somos llamados a la fe en Jesucristo, todos somos llamados a participar en la iglesia y a amar y servir a Dios y los hermanos pero esto no es suficiente para que corras con alegría.

Muchos de ustedes están en una edad en la que están tomando, están por tomar o han tomado decisiones que pueden afectarlos por el resto de su vida, y si desde ya pueden tomar la decisión de que pase lo que pase van a seguir su vocación se van a ahorrar muchas noches de mal dormir, ¿cómo puedes descubrir tu vocación?

La vocación es una búsqueda personal pero desde mi experiencia te puedo dar algunas preguntas que te pueden ayudar: ¿qué disfrutas haciendo? ¿Qué haces bien según los demás? ¿Qué experiencias has tenido en la vida? ¿Qué te duele y conmueve al punto que no puedas vivir una vida sin hacer algo para transformar esa situación?

Abraham, comerciante rico en una tierra prospera escucha su llamado y lo obedece, “sal de tu tierra y tu parentela y ve hacía la tierra que yo te he de mostrar”,cuando escuches tu vocación no dudes, ponte en la línea de salida que la carrera está por empezar, y esto me lleva al segundo punto.

II.-La carrera te saca de tu lugar de comodidad.

Hay un falso discurso instalado en el cristianismo que es: “cuando sigues tu vocación y obedeces a Dios todo se hace fácil” tengo 29 años, y aunque a lo largo de los años se ha ido haciendo más específico desde los 17 sentí el llamado de Dios a hacer lo que hago hoy: estudiar y enseñar su palabra y desde el primer día que decidí obedecer ha sido una lucha constante entre la comodidad de parar o seguir corriendo.

Abraham era un tipo rico, tenía toda especie de comodidad en su país, podría haber vivido y muerto sin preocuparse por nada pero tampoco hoy estaríamos hablando de él si no hubiera tomado la decisión de dejar todo eso y salir sin saber siquiera a dónde iba, ¡por algo es el padre de la fe!

Es verdad que cuando sigas tu vocación habrá días que no duermas (las tiendas no son cómodas y la arena del desierto menos), habrá momentos de tanta preocupación que no puedas ni comer (o comerás de más) y muchas veces te sentirás en una absoluta soledad, sin embargo, cada que va a dormir vas a dormir con la paz de saber que estás cada día más cerca de la tierra prometida.

III.-La carrera no se termina hasta el fin.

Con menos de dos meses para la carrera cada uno se preparó lo mejor que pudo, el día de la carrera yo no tenía unos buenos tenis para correr, un amigo me prestó unos que me quedaban un poco ajustados, kilometro cinco comencé a sentir que el dedo gordo de un pie me dolía, kilometro diez ya era inaguantable ¿habría que parar?

Te invito que leas la vida de Abraham, pasó por todo tipo de problemas, dos veces se queda sin su esposa por mentiroso, se pelea con su sobrino, es viejo y estéril igual que su esposa para tener n hijo que sin embargo Dios se los da y cuando todo parece ir bien Dios le pide que lo de en sacrificio ¿vale la pena seguir corriendo cuando parece que incluso Dios se ha vuelto loco?

Es ahí donde Abraham comenzó la verdadera carrera, la carrera donde al final solo Dios es la medalla, al final están Dios y tú solos en la cima de la montaña y el te dice ¿estás dispuesto a seguir corriendo aunque las zapatillas te queden apretadas?

Kilometro 21, saco la zapatilla y había una bola negra donde debería estar mi dedo gordo, pierdo la uña (no fue la primera ni la última vez), nunca más volveré a correr con zapatillas prestadas, pero estoy seguro que nunca más voy a disfrutar una medalla como esa primera vez, los invito a participar de la carrera a la que Dios los está invitando, no paren que el final lo vale. Oremos.

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