Cuando no hay más que hacer: ama más

Ama más

Amando en situaciones extremas.

En la labor pastoral (servicio y no trabajo) nos enfrentamos a situaciones que superan nuestras capacidades y nos damos cuenta que no podemos hacer nada para solucionar la vida de la persona, eso es duro.

¿Se han dado cuenta de lo privilegiados que somos? Nunca dormimos con hambre, tenemos un techo, y muchos de nosotros ese raro privilegio de acceder a estudios universitarios.

¿Que hacer cuando la realidad nos enfrenta con aquellos que no tienen los mismos privilegios que nosotros? Desde el camino (sin ser experto) me gustaría plantear algunas consideraciones.

I.-Perder el complejo de supermán.

En primer lugar debemos aceptar nuestras limitaciones: no podemos solucionar todos los males del mundo, aceptar esto nos libera de la depresión y fatiga que conlleva el cargar con responsabilidades que no nos corresponden.

En ciertas situaciones es necesario delegar los casos a especialistas de la materia o incluso denunciar a las determinadas autoridades, eso no es lavase las manos sino amar más allá del egoísmo.

II.-La persona no es su situación.

Ejemplo clásico en las iglesias es tener un ministerio para “la gente DE la calle” como si pertenecieran a ella, entendamos que cada quien tiene su nombre y valor más allá de su situación.

No pensemos en “la niña violada” sino en la niña que sufrió una violación y necesita ser amada para volver a confiar en la belleza de la vida, no pensemos en “la gente de la calle” sino en personas que diferentes circunstancias los ha llevado a vivir en la calle pero no han perdido su dignidad humana.

III.-Adiós superioridad.

Nadie es superior que otro solamente por haber tenido otra experiencia de vida o incluso haber superado la misma, cuando nos sentimos superiores el servicio y amor rápidamente se puede convertir en una relación de dominio del tipo: “yo te puedo ayudar porque soy mejor, tú me necesitas a mí y yo a ti no”.

IV.-Amar sobre todas las cosas.

No es fácil, personas heridas muestran comportamientos muchas veces impredecibles e incomprensibles, están a la defensiva y acercarse a ellos puede ser duro para nosotros, pero ahí entra el amor.

Al final del día nada supera al amor, cada día, cada martes, cada domingo nos damos cuenta del poder transformador de amar y ser amado.

 

Eso es todo por hoy, espero sea de bendición para ustedes, les agradezco tomarse el tiempo de leer y enviar sus comentarios y consultas, recuerden seguirme por redes sociales para estar más en contacto, bendiciones a todos!

 

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