Dios no te ama por tu servicio (ni por tu diezmo)

Dios no te ama por tu servicio

Los últimos años me he encontrado con amigos que han dejado de congregar o andan vagando de iglesia en iglesia, no son malos cristianos sino que al contrario, muchos de ellos son para mi ejemplo de servicio y amor por Dios y los demás.

Lo siguiente parte de algunas reflexiones que he hecho e intenta ser una especie de carta para todos los que alguna vez hayan congregado, congregan o congregarán en una comunidad cristiana.

Tú eres mi hijo amado…

En el evangelio de Marcos Jesús es bautizado por Juan el Bautista y tiene una experiencia íntima con el Padre, nadie más ve los cielos abiertos, al Espíritu como paloma ni escucha la voz del Padre, solo es una experiencia de Jesús.

”Tú eres mi hijo amado, estoy orgulloso de ti” En la intimidad del momento bautismal, antes del desierto y de todo su ministerio público, Jesús escucha la voz del Padre, “Ya eres mi hijo amado, ya estoy orgulloso de ti”.

Hijos e hijas amados y amadas de Dios.

Antes de que te involucraras en cualquier servicio, antes de cantar, antes de ayudar a los pobres, antes de limpiar, antes de predicar el Padre te dice lo mismo a ti: “YA eres mi hijo(a) amado(a), YA estoy orgulloso de ti”

Solamente comprendiendo el amor incondicional del Padre podemos servir con verdadero amor y humildad, no servimos para ser amados, lo hacemos porque el amor nos desborda.

Amigos/hermanos amados…

Ahora me dirijo directamente a los que participan en la iglesia: ustedes ya son amados, no por su servicio o lo que puedan aportar económicamente sino por ser ustedes nuestros amigos y nuestros hermanos.

Queridos colegas, basta de usar a la gente, basta de retenerla dándoles ministerios que no están listos para ejercer, basta de apreciar más su servicio que sus personas, basta de querer más al que diezma más y menospreciar al que se sienta sin hablar al fondo del templo.

¿Por qué te pido que sirvas?

Algunos pensarán que me contradigo pues en la iglesia siempre predico y pido que nos involucremos en el servicio, no quiero que se me malinterprete, el servicio es importante, pero lo es más el amor.

Cuando te pido que sirvas no lo hago para retenerte en la iglesia, cuando digo que te extraño no es por lo que puedes aportar, lo digo porque habrá otro sirviendo a tu lado, y en el servicio puede crecer nuestra unidad y nuestro amor.

Si alguno se ha sentido amado en la iglesia solo por lo que hace le pido perdón, si alguno ama solo al que hace más le pido voltear a ver al amor del Padre, antes de todo vayamos a él que nos dice: “Ustedes YA son mis hijos e hijas amados y amadas, estoy YA orgulloso de ustedes”.

Pequeñas reflexiones de un lunes por la mañana después de un buen domingo, espero les sirva, los bendiga y si es su voluntad lo comenten y compartan, recuerden que pueden seguirme en redes sociales para estar más en contacto.

Bendiciones a todos y todas!

 

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