¿Dónde está tu hermano? Génesis 4

Introducción:

“Ema, ema, ema, cada quien con su problema” una frase que solemos decir en casa, en relación a no meternos en la vida de los demás, que sin embargo podría describir el estilo de vida de la mayoría de personas en nuestro mundo: “ema, ema, ema, cada cual con su problema”, es decir, “que cada quién se rasque con sus uñas”, cada uno busca lo suyo propio, ¿puede un cristiano vivir con este estilo de vida?

Como ya hemos dicho antes, el libro del génesis del capítulo 1 al 11 nos habla sobre los orígenes del mundo en general para después enfocarse en los orígenes del pueblo de Israel, en estos primeros 11 capítulos tenemos lo que podríamos llamar cuatro “pecados” fundacionales o paradigmáticos: el pecado de Adán y Eva, el pecado de Caín, la violencia fundada por los hijos de Dios y la Torre de Babel, cada uno de estos más que narrar un hecho histórico nos muestra un relato programático sobre el pecado del ser humano y sus consecuencias, pero si hacemos una estadística de las predicaciones que hemos escuchado por tantos años en las iglesias cristianas, probablemente nos daremos cuenta que, el relato de Adán y Eva ha sido por goleada el más predicado, creando un desbalance que ha tenido consecuencias históricas.

Entre estas consecuencias se podría contar la sobre sexualización del pecado, el machismo en la iglesia, la carga sobre las mujeres de la culpabilidad del pecado, una mala comprensión general del pecado y por tanto de la redención y la historia de salvación y, por supuesto,  algo que afecta mucho a occidente y cada vez es más fuerte: la individualización del pecado, es decir, cada uno es responsable de sus propios pecados y por lo tanto también tiene que cargar con sus propias cargas, “ema, ema, ema, cada quien con sus problemas”.

Sin embargo, si pasamos del capítulo 3 al capítulo 4  podemos ver otro punto de vista en cuanto a la responsabilidad de cada uno sobre la vida de los otros, y de las consecuencias del pecado, no como algo simplemente individual sino como algo colectivo y social, leamos génesis 4 del versículo 1 al 16 (usaré en este caso mi propia traducción del texto hebreo al no gustarme por completo ninguna de las opciones que tenemos en español):

Y Adán conoció a Eva, su mujer, y concibió y dio a luz a Caín y dijo: he obtenido un varón de Dios, después dio a luz a su hermano, a Abel.

Y fue Abel pastor de ovejas, y fue Caín siervo del campo.

Y después de un tiempo vino Caín con frutas del campo como ofrenda para Dios, y Abel también vino, con los primogénitos de sus ganados, lo más gordo.

Y vio atentamente Dios a Abel y a su ofrenda, más a Caín y a su ofrenda no vió atentamente.

Y se encendió con mucha furia Caín, y su cabeza decayó.

Y dijo Dios a Caín: “¿Por qué te enciendes con furia? ¿Por qué decae tu cabeza? ¿Si haces lo bueno, no será levantada? Pero si no haces lo bueno el pecado yace a tu puerta y te anhela, pero tú puedes dominarlo.

Y habló Caín a Abel su hermano…

Y sucedió que mientras estaban en el campo se levanto Caín sobre Abel, su hermano y lo mató.

Y dijo Dios a Caín: “¿Dónde está Abel, tu hermano?” Y respondió: “No lo sé, ¿soy yo su guarda?” Y dijo (Dios): “¡¿qué hiciste?! La voz de la sangre de tu hermano clama a mi desde el campo, y ahora eres maldito del campo, el cuál ha abierto su boca para tomar la sangre de tu hermano de tu mano, cuando cultives el campo, ya no te dará sus fuerzas, y tú, vagabundo y errante serás e la tierra” y dijo Caín a Dios: “Grande es mi culpa para poder llevarla, he aquí me has echado este día de la faz del campo y de tu rostro me esconderé, y seré vagabundo y errante en la tierra y sucederá que todo el que me encuentre me matará”, y dijo Dios a él: todo el que mate a Caín, siete veces será vengado.

Y puso Dios en Caín una marca para que no lo atacara el que lo encontrara, y salió Caín de la presencia de Dios y habitó en la tierra de Nod, al este del Edén.

La narración hay que leerla completa y sacándonos de la cabeza debates que no existían en el momento y teologías que no hacen más que especular sobre el significado de lo que la palabra no dice y no nos llevan más que a confusiones, antes que todo quiero que veamos las dos cosas que no dice el texto:

Primeramente, el texto no dice el motivo por el cual Dios pone más atención a las ofrendas de Abel que a las de Caín, las especulaciones han sido muchas, algunos queriendo ver incluso el prototipo de los sacrificios de levítico que después se cumplirán en Cristo, y otros haciendo referencia a la maldición que ya había caído sobre la tierra entre otras opciones, lo cierto es que el texto no lo deja en claro y lo único que queda claro es la libertad de Dios para recibir o no las ofrendas.

En segundo lugar, y quiero aclararlo ante algunas teologías racistas que gracias a Dios ya se han erradicado y solo perduran en algunas sectas, la narración no nos dice el tipo de “marca” que Dios pone en Caín, lo digo porque en cierto tiempo se utilizo este pasaje para justificar actitudes racistas por el color de piel o ciertos rasgos étnicos.

Habiendo aclarado esas dos cosas, veamos ahora lo que sí tiene el texto para decirnos: en primer lugar..

I.- La misericordia y el amor de Dios están presente desde el comienzo hasta el final.

Al hablar del ser humano, no debemos, como se he hecho muchas veces, empezar por el pecado, sino que toda vida humana empieza, continua y tiene su realización en la gracia de Dios.

Los primeros versículos, escritos como una información introductora al relato, nos dejan ver como la gracia de Dios seguía estando con Adán y Eva aún después de la salida del “paraíso”, Dios, en su misericordia, bendice a Eva con un hijo, si el hombre ya había echado a perder el plan de Dios ¿no era más fácil dejar morir a la primera pareja y empezar de nuevo? Cada recién nacido nos señala que la misericordia de Dios sigue estando presente en nuestro mundo, Dios no se ha rendido.

La mujer ve a su hijo y lo reconoce como una bendición de Dios, ante predicaciones donde se ha puesto el énfasis en que Dios eligió amar a Abel y no a Caín, el texto no nos dice eso, Dios rechazó la ofrenda, sin embargo, a Caín desde su nacimiento lo amo y lo bendijo, e incluso después de su gran pecado le da la oportunidad de arrepentirse y lo protege de aquellos que lo quieran lastimar, es importante siempre recordar que ante todo pecado siempre hay un Dios dispuesto a restaurar tu vida.

Sin embargo, el texto también sirve como inicio paradigmático de la violencia en el mundo, una violencia que no solo afecta a aquel que la lleva a cabo sino también a quienes la padecen y viven alrededor de ella ¿cuántas veces hemos escuchado la frase “se siente un clima de violencia en las calles”? Esto es porque la violencia nos afecta estructuralmente a todos, pero ¿cuál es el inicio de la violencia?

II.-La envidia, el orgullo y el enojo, maneras de decirle NO a la gratuidad de Dios.

Los versículos siguientes pueden ser divididos en dos partes: una, del versículo 2b al 8 es casi completamente narrativa, y del versículo 9 al 16 es en su mayor parte un dialogo entre Dios y Caín, en esta primera parte veamos las causas de la violencia, y en la segunda las consecuencias que esta trae a nuestras vidas.

Ya hemos dicho que el texto respeta totalmente la libertad de Dios para recibir o no cierta ofrenda o agradarse más con una o con otra, al fin y al cabo una ofrenda debe ser para agradecer a Dios, no para exigirle algo, ¿qué hace que Caín se enoje y se sienta herido en su orgullo al ver que las ofendas de Abel son mejores recibidas? La respuesta tal vez es que más allá de la gratuidad de Dios, él estaba esperando recibir algo a cambio, su ofrenda dejó de ser ofrenda y se convirtió en un intento de controlar a Dios.

¿No es la misma actitud de aquellos que dicen: “Dios, yo ofrendo y diezmo cada domingo, ¿por qué no me bendices más que a mi vecino que no va ni a la iglesia?” El intentar controlar a Dios nos hace negar su libertad y su gratuidad, ¿quieres servir? Sírvelo por amor, ¿quieres ofrendar? Ofrenda por amor, pero no lo hagas para recibir algo a cambio.

Cuando tenemos esta actitud llegamos a tener una filosofía de vida de competencia, quiero tener más que el otro, quiero sacar mejores calificaciones que el de mi lado, quiero ganar más dinero, quiero un mejor puesto, un mejor servicio y, cuando por ciertas circunstancias de la vida esto no es posible, el orgullo y el enojo nos llevan a ejercer la violencia.

Dios conoce el corazón de Caín y quiere evitar el desastre (otra muestra de su preocupación por él) y lo confronta antes de todo mal “¿por que te enojas y estás cabizbajo? Si haces bien ¿no será tu cabeza levantada? Pero si no haces bien el pecado está acechando a tu puerta y te codicia, pero tú puedes dominarlo” y aquí es en donde creo que hemos errado con el pasaje pues “hacer el bien” lo hemos interpretado como una acción solamente moral y muchas veces lo hemos pensado como “si Caín hubiera sido bueno, su ofrenda hubiera sido aceptada”, pero Dios está hablando en futuro no en pasado, ¿qué es hacer el bien?

“Hacer bien” realmente es un solo verbo en hebreo,יתב el cual es el verbo que sustantivado forma la palabra tan usado en génesis 1 y 2 “bueno” cuando “vio Dios que era bueno” entonces yo podría traducir “actuar en bondad” es decir, actuar disfrutando de la gratuidad de la creación y el amor de Dios, si toda la creación es buena y gratuita Dios le pide a Caín que la disfrute y no caiga en la envidia y el orgullo de querer más que su hermano, pues eso es la puerta para que el pecado lo tome.

Sin embargo, lamentablemente no parece haber respuesta de Caín a Dios, negándose al dialogo comete lo que Dios le había advertido, y, si en la creación hermosa no había habido aún violencia, por primera vez en la historia hay un asesinato y es de la criatura más amada por Dios, la única que está hecha a su imagen y semejanza.

Este asesinato es arquetipo de todos los asesinatos, todos los que sufrimos violencia somos Abel, y todos los que cometemos violencia somos Caín, ¿cómo nos afecta esta violencia a cada uno de nosotros, el dialogo de Dios con Caín nos lo deja muy claro:

III.-La violencia nos deshumaniza, alejándonos de aquellos que son nuestros hermanos.

La primera pregunta de Dios a Caín nos introduce en una forma totalmente nueva de ver al se humano ¿dónde está tu hermano?, en el edén, Dios le pregunta a Adán por él mismo, así también las consecuencias del pecado parecen ser individualizadas, sin embargo, esta vez Dios obliga al hombre a voltear a ver a su hermano ¿dónde está tu hermano? Vemos que en el texto, el narrador muchas veces junto al nombre de Abel incluye la referencia “su hermano”, realmente somos no solo personas individualizadas responsables de sus propios actos sino que somos seres sociales formados por cada relación que tenemos.

Con la respuesta de Caín “no sé, ¿soy yo su guarda?” Lo que quiere decir: ¿me corresponde cuidarlo?, intenta lavarse las manos, la respuesta de Dios deberá ser: “sí, tú eres responsable de tu hermano” y esa misma respuesta aplica para nosotros, cada uno de nosotros somos responsables de cada persona que se relaciona con nosotros y de cada una de las víctimas que la sociedad esconde y calla para no sentirse avergonzada, querer lavarse las manos nos lleva a lo que se ha llamado “la deshumanización” es decir, a negarnos a nosotros mismos como seres humanos relacionados con necesidad de amar y ser amados, es por eso que Caín terminará “vagando y errando” por la tierra, todo aquel que no desea involucrarse sentimental y emocionalmente con nadie termina siendo un vagabundo y errante en este mundo pues solo las relaciones es lo que nos dan un ancla para vivir.

La segunda pregunta de Dios es claramente una pregunta retórica, pues Dios ya sabe lo que hizo Caín, parece más bien ser una pregunta de Dios ante el horror de ver como Caín ha decidido deshumanizarse separándose de su hermano y de la responsabilidad sobre él, en este sentido Dios se horroriza ante el camino que ha decidido tomar la humanidad ¿por qué cuando tienen disponible toda esta gratuidad deciden vivir egoístamente? ¿Por qué la violencia y los asesinatos?

A pesar de todo Dios le sigue mostrando gracia a Caín, “no puedo soportar esta grande carga que cae sobre mi” dice Caín, es comprensible, no podemos soportar vivir en soledad y lo sabemos, a pesar de nuestro deseo de apoderarnos de los demás, de tener más que ellos, a pesar de nuestra envidias, celos y avaricia al final de cuentas nos damos cuenta que no soportamos estar solos.

Y Dios en su misericordia ayuda de nuevo a Caín, que si seguimos leyendo el pasaje vuelve a relacionarse y a tener una familia, sin embargo, la raíz de la violencia ya está establecida, el circulo de la venganza ya está establecido y no terminará hasta que muchos años después un hombre sufre el asesinato más injusto que haya sucedido nunca y decide no tomar el camino de la venganza, un hombre que en la cruz voltea al cielo y dice: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, ese hombre nos enseña hoy que existe un camino para volver a ser humanos, que existe un camino para relacionarnos en paz y amor con los demás, y que ese camino ha sido abierto no por la sangre de Abel derramada por la envidia, los celos y el orgullo de Caín, sino por la sangre de Jesús entregada en gratuidad por él mismo invitándonos a seguirlo. Oremos.

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