Introducción: La Biblia, una historia de encuentros.

Conocí a don Ángel en el Cosquín; un pintoresco pueblo de la provincia de Córdoba, Argentina que vive del turismo que llega a presenciar uno de los festivales de Folclore más importante del país; mi esposa Gabí y yo habíamos decidido pasar nuestras vacaciones en la provincia de Córdoba acampando entre los pequeños poblados y las montañas, lejos de todo el caos y calor húmedo que llena a Buenos Aires en la época navideña y el destino (¿Dios?) nos llevó a poner nuestra carpa al lado del lugar donde don Ángel arma su casa de camping cada año.

Don Ángel es un camionero retirado que desde hace más de 10 años junto a su esposa pasa el final e inicio de año en un camping en el pueblo de Cosquín, sin embargo este año algo cambió, en Octubre, víctima del cáncer, la esposa de don Ángel se le adelantó al camping celestial dejando en don Ángel un dolor muy grande y la pregunta que todos nos hemos hecho en los momentos más significantes de nuestras vidas: ¿y ahora qué?

Estamos en diciembre, apenas casi tres meses después de quedarse sin quien fue su compañera de camino por muchos años, literalmente pues los dos eran camioneros, don Ángel empaca sus cosas motivado por la insistencia de sus hijos y parte rumbo al “autocamping” de Cosquín como cada año sin saber cuándo volverá, después de diez años ahora le toca armar su casa solo, después de diez años ahora le tocará cocinar para él solo, después de 10 años una de las camas de su casa rodante estará vacía durante las noches de montaña a veces frías y a veces calientes de Cosquín, sin embargo don Ángel decide ir, quizás es ahí donde, encontrándose con los recuerdos de tantos días felices, también se reencuentre con la felicidad de saber que su esposa está bien, y reencontrándose con viejos amigos también se reencuentre con la felicidad de vivir.

La vida es un encuentro y los seres humanos estamos llamados a encontrarnos, los encuentros nos pueden llenar de felicidad, como cuando nos encontramos por casualidad a un viejo amigo, o nos pueden llenar de tristeza, como cuando el joven enamorado se encuentra con su amada quien le cuenta que también está enamorada…de otra persona, los encuentros pueden ser planeados, o pueden ser casualidades, pero una vida sin encuentros no es una vida, la vida nos llama a encontrarnos, los encuentros nos llaman a vivirlos, y dentro de nosotros siempre esperamos un encuentro más profundo, un encuentro que nos complete y nos llene de amor, un encuentro sin separación, ¿será que no solo nosotros estamos buscando ese encuentro sino que alguien más está buscando encontrarnos?

Muchos se ha discutido cuál es el tema central de la biblia, algunos han dicho, y defienden casi hasta violentamente, que el tema central es la soberanía de Dios, algunos más ligados a la reforma protestante dirán que la justificación por fe es de lo que se habla durante toda la escritura y la buscarán incluso en aquellos pasajes que lejos está de aparecer, yo, sin pretender la verdad absoluta le doy la mano a aquellos que han pensado en la biblia como un libro que habla primordialmente de encuentros:

En Génesis Dios se encuentra con su creación y se maravilla con ella, Dios se encuentra con el hombre y le da una compañera para que puedan encontrarse mutuamente, más adelante Dios sale al encuentro de los dos y estos, avergonzados por el pecado deciden esconderse de él ¿será que esto le dolió más a Dios que el hecho de que comieran del fruto prohibido? Pero Dios no se rinde y a través de todo el libro sale al encuentro de diferentes hombres y mujeres y desde tras bambalinas crea encuentros entre ellos.

En Éxodo y Números Dios encuentra a un pueblo entero y lo invita a relacionarse con él, en el encuentro de Dios con su pueblo pasa lo mismo que en todos los encuentros humanos: felicidad, libertad, amor, pero también tristezas, quejas, celos y dolores, en cada encuentro Dios se abre al hombre y el hombre le responde de la peor manera, es por eso que Levítico y Deuteronomio funciona como los antiguos manuales de buenas costumbres inglesas: un manual de como pueden los Israelitas encontrarse mejor con Dios y entre ellos.

La historia sigue y de formas muchas veces extraordinarias Dios sigue buscando encontrarse con los hombres, algunas veces intenta mediante castigos hacer que su pueblo se relacione con él y no salga al encuentro de otros dioses menores (Josue-Jueces) otras veces se revela por medio del gran amor de una joven extranjera (Rut), el humano a veces responde haciéndole cánticos de amor (Salmos) y otra veces no podemos saber si quien canta de amor es el pueblo o el mismo Dios (Cantares), cuando el ser humano más decide esconderse de Dios él parece gritarles con un clamor desesperado: ¡Salgan que los estoy buscando! (Profetas) y cuando los hombres no saben relacionarse entre sí la misma biblia nos da algunos consejos para hacerlo (Proverbios), sin ninguna duda el Antiguo Testamento es la historia de Dios saliendo al encuentro del ser humano, desde génesis hasta los profetas Dios se muestra como un enamorado que quiere encontrar a su amado y el ser humano es pintado como aquel que necesita abrirse al amor, de Dios y del hermano, para poder vivir plenamente y cumplir su propósito en este mundo.

Sin embargo, es en el Nuevo Testamento donde Dios da un paso más adelante y decide que, para que el humano pueda amarlo realmente con libertad necesitan estar en igualdad de condiciones, Dios decide tomar la decisión más arriesgada que se ha tomado en la historia del universo y decide él mismo convertirse en hombre, Dios sale de nueva cuenta al encuentro del hombre, pero no como en el Génesis donde el hombre le tuvo miedo por su poder, sino como un niño pobre, un hombre que no tenía ni en donde recostar su cabeza, sin pretensiones de autoridad como los reyes del momento sino con ganas de servir y vivir para los demás, una vez más Dios le gritaba al hombre: “¡Sal de tu escondite, he venido a buscarte, no estoy enojado…te amo”

¿Cómo una mujer anónima puede enseñarnos a encontrarnos con nuestros hermanos, a encontrarnos con nuestros amigos, a encontrarnos con nuestros enemigos, con nuestro pasado, con nuestro presente y con nuestro futuro, pero sobre todo, a encontrarnos con Dios, ese Dios que está ansioso por encontrarse con sus amados, tanto que se atreve a rogarnos: “tengo sed, dame de beber”?

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Comentarios

  1. María Elena Macucho

    Querido Alexeiv…sos un hombre muy joven…pero grande en Misericordia y Amor. Grande es el impacto q esta lectura produjo a mi ❤. Muchas gracias por lo que vos me trasmitiste del amor de Dios a través de este estudio. Para mí es grande también el orgullo de saber q un joven muy querido q predica a Mi Señor…lo hace lleno del Espíritu Santo y de Verdad !!! Gracias. Ma. Elena

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