Jesús ¿Un hombre político?

Se me ha pedido en la conferencia “ética política y aborto” dada en la iglesia de Barrio Norte que exponga brevemente sobre el tema “Jesús ¿un hombre político?”, les dejo por acá el ensayo que escribí para tal exposición.

Marcos 3.1-6 Jesús, el sábado y la política.

Introducción:

Mientras ha habido diferentes posiciones en cuanto la relación de la iglesia y del evangelio con la política, la más común dentro de nuestras sociedades secularizadas es la de pensar que el evangelio no tiene nada que decir acerca de la política y solo debe dedicarse a lo “espiritual”.

Sin embargo como lectores de la Biblia situados en Latinoamérica nos ha quedado claro que Jesús, durante su ministerio plasmado en los evangelios tuvo que tomar posiciones políticas que en cierto sentido llevaron a acelerar su proceso de crucifixión.

En este breve ensayo usaré el pasaje de Marcos 3.1-6 como texto paradigmático de las actitudes que tenía Jesús en relación a la política pública entendiendo que con su ministerio proclamaba un nuevo jubileo con todas las reformas sociales que ello implica.

Texto:

“Otra vez entró Jesús en una sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le observaban para ver si lo sanaba en el día de reposo, para poder acusarle. Y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio. Entonces les dijo: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio. Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana. Pero cuando los fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar con los herodianos en contra de Jesús, para ver cómo podrían destruirle.”

Marcos 3:1-6 LBLA

Contexto literario:

Lo que en un inicio era un relato típico de sanidad es tomado por el editor final del evangelio de Marcos y ubicado dentro de la sección de polémica del inicio del evangelio, en este contexto el relato toma aún más importancia pues marca el inicio de la lucha declarada del poder religioso y político contra Jesús, lo cual terminará con su muerte en la cruz en el capítulo 15.

Estructura:

La perícopa puede ser dividida en tres partes marcada por los movimientos explícitos de los personajes, en el versículo 1 y 2 Jesús entra a la sinagoga y se expone a la mirada de los fariseos, en los versículos 3 al 5 Jesús le pide al hombre moverse hacía el centro donde será curado y en el versículo 6 los fariseos salen de la sinagoga para tramar la destrucción de Jesús.

Si bien es útil y sencilla la estructura expuesta en el párrafo anterior, también es interesante poner la narración dentro de un esquema narrativo donde nos podemos dar cuenta que el nudo del relato no se encuentra en la enfermedad del hombre sino en la lucha de Jesús contra los fariseos:

Así pues, el hombre de la mano seca es solo un personaje secundario dentro del trama que solo es utilizado por el narrador como enlace en el relato que realmente tiene como personajes principales a los fariseos y a Jesús.

Juego de opuestos:

A través de un análisis semiótico podemos darnos cuenta que en el relato hay un muy evidente juego de oposiciones entre la vida y la muerte tanto en su sentido literal como simbólico. 

Si quisiéramos entender el pasaje solamente en su sentido literal no toparíamos con el problema de que el hombre no se encontraba realmente en peligro de muerte y lo que hace Jesús no es salvarlo de la muerte sino simplemente sanarle de una enfermedad.

Sin embargo, simbólicamente Jesús entiende su acción como “salvar una vida” e interpreta las acciones de los fariseos como “matar” ¿se refería con esta matanza al hombre de la mano seca o a su propio asesinato en la cruz? En la perícopa parece evidente que las dos son inseparables.

La opción política de Jesús.

En base a las observaciones exegéticas mencionadas arriba podemos entonces hacer una lectura hermenéutica del texto desde nuestro contexto actual latinoamericano donde teóricamente la democracia ha triunfado pero la mano de muchos sigue seca sin posibilidad de tener un futuro mejor.

La sinagoga.

Lo primero que podemos notar en el texto es la necesidad del redactor de ubicar la narración, inicialmente independiente, dentro de la sinagoga ¿qué valor tenía la sinagoga dentro del contexto del primer siglo?

Dicho resumidamente, la sinagoga se constituyó rápidamente después de su creación en el centro de la vida del judaísmo, en ella se reunían todos los días los hombres del pueblo no solamente a orar y estudiar las escrituras sino también a solucionar los problemas administrativos y sociales.

Siendo un lugar tan importante para la comunidad es claro que había grupos de poderes que de una manera u otra intentaban ejercer su influencia en este espacio, tal como pasa hoy en muchas comunidades religiosas, es en este contexto que se desarrolla la narración.

La importancia de las miradas.

El relato pone en conflicto diferentes formas de ver la ley, para los fariseos lo más importante es el cumplimiento palabra por palabra de la ley, la cual llevada a su extremo toma el lugar de Dios en la vida del humano.

Jesús por otro lado solicita al hombre que se pare en medio de la sinagoga provocando así un cambio de enfoque, mientras los fariseos lo habían estado “observando” a él para acusarlo, ahora los obliga a observar al hombre, aquel para el cual está hecha la ley.

La política actual esta dominada no por el debate de ideas sino por la acumulación de discursos/relatos dados desde los diferentes medios, en este contexto no basta un análisis estadístico o económico sino un análisis discursivo en donde uno pueda darse cuenta si en el centro se encuentra el hombre o se encuentra cualquier otra cosa.

El ser humano al centro del escenario.

Al poner Jesús al hombre en el centro de la sinagoga no solamente obliga a los fariseos a voltearlo a ver sino que, remarca lo que será una característica vital de su predicación y ministerio: la centralidad del humano.

Hemos dicho antes que el hombre no se encontraba en real peligro de muerte, pero Jesús, predicador del jubileo escatológico, sabe que si un solo ser humano no tiene la libertad de desarrollar su potencialidad en plenitud entonces realmente el reino de Dios no ha llegado.

A través de todos los evangelios vamos a ver a Jesús siguiendo este principio y así, antes que apresurarse a cumplir una agenda preestablecida decide tomarse el tiempo de sanar, salvar y restaurar a aquellos que más oprimidos estaban, aquellos que no tenían la capacidad ni la libertad de desarrollar su potencial.

¿Cómo podríamos como cristianos votar a un sistema político que deje de lado a los más vulnerables de la sociedad en vista de un proyecto a largo plazo que nunca llega?

La unión de los poderes.

El relato termina de la forma más triste posible, los fariseos, líderes religiosos, abandonan su lugar de actuación y saliendo de ahí se asocian con los herodianos, grupo poco nombrado en el Nuevo Testamento pero que fácilmente podemos asociarlo con el poder político.

En los evangelios sinópticos de Mateo y Lucas se narran paralelamente las tentaciones de Jesús en el desierto en la que una de ellas es el dominio sobre todos los reinos con la única condición de postrarse ante Satanás, en el evangelio de Marcos esta tentación no aparece así sino que se da durante toda su vida.

En nuestro relato ya podemos ver lo que el evangelista nos quiere advertir sobre las consecuencias que pueden atraer las alianza con lo poderosos (representados en Mateo y Lucas como satanás y aquí como los herodianos), que si bien muchas veces parece lo más lógico para la propagación del reino de Dios realmente solo atrae destrucción y oposición al mismo Jesús.

Conclusión.

Para resumir, el breve relato de Marcos 3.1-6 señala la actitud política de Jesús, y por tanto la que deberíamos tomar sus seguidores en los siguientes puntos:

  • Una política cuyo discurso nos lleve a apreciar lo humano sobre todo lo demás.
  • Una política que no deje a nadie en los márgenes, sabiendo que si el bienestar no está al alcance de todos no puede ser llamado bienestar.
  • Una política que se rehusa a estar en el poder por medio de alianzas pues eso limita sus posibilidades de servicio desinteresado y la lleva a la corrupción.
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