La mujer desaparecida. Dios y la mujer se encuentran.

* foto tomada de https://cultura.cba.gov.ar/institucional/multiespacios/museo-de-las-mujeres/

Entre las exposiciones que se encontraban en el museo de las mujeres en la ciudad de Córdoba capital hubo una que hasta el día de hoy pienso que destaca por su sencillez y profundidad simbólica: en medio de algunos retratos de algunas mujeres junto a sus nombres y biografías, se encontraba un marco vacío, en el lugar del nombre solo decía una dos palabras: mujer desaparecida.

En hechos se nos cuenta que, en Atenas, Pablo encontró un altar al “dios desconocido”, se nos dice que este altar existía por la gran preocupación que tenían los griegos de “quedar bien” con todos los dioses y el miedo a ofender a alguno por haber olvidado colocarlo en su panteón.

En Atenas: una estatua al “dios desconocido”, en Córdoba: una foto de la “mujer desaparecida”, ¿cuánta similitud y cuánta diferencia? Mientras los hombres temían ofender a un dios que no conocían y querían así mostrarle su veneración, la mujer ha sido conocida por muchos, nos ha dado vida y nos ha dado amor, sin embargo, la historia nos dice que a través de los siglos su nombre ha sido olvidado y su voz ha sido silenciada.

“En esto llegaron sus discípulos y se admiraron de que hablara con una mujer, pero ninguno le preguntó: ¿Qué tratas de averiguar? o: ¿Por qué hablas con ella?” La mujer en el primer siglo ya había sido prácticamente silenciada, era deshonroso para un maestro dirigirse a una mujer, y es que en una sociedad patriarcal, como ya sabemos que fue la sociedad en la cual fue escrita la biblia, la mujer tiene muchas más posibilidades de ser considerada “impura” que cualquier hombre.

Es por eso que cuando los discípulos de Jesús ven a su maestro hablar con una se “admiraron” o mejor traducido “maravillaron” del verbo griego θαυμαζω (thaumazo), (curiosamente el auto corrector de mi IPad me corrige la transliteración griega con el español “traumados” ¿será que Dios me quiere hablar por medio del auto corrector sobre el significado de la palabra? Para que quede claro la palabra trauma no proviene etimológicamente de ahí) , ¿cómo entendemos esta palabra y actitud de los discípulos? Es interesante que el evangelista usa este verbo seis veces en cuatro pasajes diferentes: la charla de Jesús con Nicodemo cuando le pone como requisito el nacer de nuevo, en la discusión del capítulo 5 sobre la identidad de Jesús como “Hijo de Dios” (con la que se hacía igual a Dios según los judíos), en el capítulo 7 cuando, al enseñar abiertamente en el templo destapa las intenciones de los judíos de matarlo y terminará declarando su preexistencia y en este pasaje, en los otros tres pasajes hay una revelación impresionante sobre Jesús y su manera de actuar, ¿qué será de lo que tanto se “maravillan” los discípulos en nuestro pasaje”?

Mi propuesta es que vieron a Dios.

En génesis 16 se desarrolla una curiosa historia que nos revela el pensamiento completamente patriarcal del pueblo de Israel: Saraí, esposa de Abram, no podía tener hijos, lo cual era una vergüenza para cualquier mujer de la época pues se creía que era el mandato de Dios a la mujer el procrear, entonces recurre a una costumbre particular: pedirle a Abram que tenga sexo con una de sus criadas para que le de un hijo, el cual, según las costumbres antiguas, sería como un hijo de ella.

El nombre de la criada era Agar, a la cual “se llegó” Abram y la dejó embarazada, el texto, contado desde la perspectiva de un Israelita para el cual Abram es su padre, y por consiguiente Saraí es su madre, nos dice que Agar “comenzó a ver con desprecio a su señora” ¿alguien espera que una criada que ha sido violada, embarazada y será despojada de su hijo vea con ojos de amor a su ama? Abramos los ojos a la visión patriarcal con la que están escritos algunos pasajes bíblicos.

Teniendo ese pretexto Saraí comienza a tratar mal a su criada embarazada de tal manera que ella tiene que huir, huir en medio del desierto enfrentándose a las temperaturas extremas, animales salvajes e incluso a ladrones que pudiera encontrarse en el camino, todo eso mientras estaba embaraza, la historia, como muchas historias de mujeres oprimidas y víctimas de la violencia y del patriarcado hoy en día, no parece que vaya a terminar muy bien.

Pero la historia no termina para Agar, como no puede terminar para todas las mujeres que hoy en día son víctima de la violencia e incluso de la esclavitud sexual, “Y el ángel del Señor la encontró junto a una fuente de agua en el desierto”, Dios encuentra a Agar, en el momento en que ella más lo necesitaba Dios le sale al encuentro no como quien tiene autoridad sobre ella sino como un viejo amigo preocupado: “¿de dónde vienes y a dónde vas?” Dios consuela a la mujer en su situación de oprimida, Dios le seca las lagrimas y le da una promesa: “vuelve, Dios ha escuchado tu aflicción”.

Años después Dios escuchará la aflicción de su pueblo esclavizado en Egipto y lo rescatará, está vez ha escuchado la voz de llanto de una mujer esclavizada y oprimida y le da su palabra y su mano: “tú hijo nacerá y será un hombre poderoso”, ¿por qué se predica tan poco de esto hoy en día y cuando se hace se enfatiza el supuesto pecado de Abram más que la acción salvífica y liberadora de Dios?

Volvamos a viajar otros cuantos años y regresemos a Samaria, también un desierto y también al lado de una fuente, en esa fuente se encuentra una mujer, no sabemos su nombre y tal vez la biblia no nos lo dice porque representa a todas las mujeres que han sido violentadas y silenciadas en el mundo, una mujer que ha decidido que solamente vale por su cuerpo y que, sabiendo la manera que es juzgada entre la gente, decide salir a una hora fuera de lo común a recoger agua para evitar ser vista por los demás.

Y Jesús la encuentra junto a una fuente de agua en el desierto, no sabemos a ciencia cierta el momento que estaba pasando la mujer en su vida pero podemos suponer, por lo que conocemos de las mujeres en las sociedades patriarcales, que no le quedaba mucho por vivir, y que los años que le restaran de vida solamente serían de crueles sufrimiento, todos ellos, y ella lo sabe, por causa de los hombres.

Y es justamente un hombre el que se le acerca a pedirle un favor.

¿Cómo reaccionará una mujer que ha sido despreciada toda su vida por lo hombres cuando uno de ellos le pide algo?, ¿cómo tenemos que reaccionar el día de hoy todos los que creemos que a la mujer no se le ha dado su real valor y qué, aún peor, el “cristianismo” ha cooperado con esta opresión?

La mujer reacciona con violencia “¿me pides tú agua a mi?” No está dispuesta a dejarse violentar una vez más, sabe lo que le ha pasado cada que ha confiado en un varón, ¿no es la manera en que están reaccionando muchos movimientos feministas hoy en día? Después de siglos siendo violentadas, ¿cómo confiar cuando un hombre viene y les quiere pedir algo? ¿Cómo confiar en una iglesia que ha sido cómplice por años de la opresión a las mujeres?.

En este caso Jesús nos sigue enseñando: la violencia no se combate con violencia, él sabe lo que está pasando la mujer, él conoce las injusticias a las que se ha enfrentado la mujer a través de toda su vida “cinco esposos has tenido” ¿de verdad creemos que Jesús le está haciendo una lista de sus pecados a la mujer samaritana? ¿No estará haciendo una lista de las injusticias que ha sufrido en silencio y con la complicidad de la sociedad?

Jesús conoce a la mujer como el Ángel del Señor conocía a Agar, conocen los sufrimientos y escuchan su aflicción, ¿conocemos nosotros las aflicciones por las que están pasando las mujeres hoy en día? ¿Conocemos las atrocidades que se hacen con niñas cuyo único “error” es no ser varones? ¿Conocemos a las víctimas del trato sexual y trafico de órganos que no tienen nombre ni salen en televisión?

“Y Agar llamó el nombre del Señor: tú eres el Dios que me ve” es difícil pedir un alto a la violencia hoy en día y sería tan injusto culpar a la mujeres como ilógico y anticristiano apoyar las acciones violentas que ha tomado una pequeña parte del movimiento feminista, así que solo nos queda una opción: la opción cristiana del encuentro y el dialogo.

Los varones necesitan encontrarse de nuevo con Dios, no con ese Dios guerrero y patriarcal que muchas veces se puede encontrar en las iglesias, sino con el Dios de Jesús, ese Dios de perdón y amor que no hace diferencia de valor entre un hombre y una mujer, el mismo Dios que en Génesis, crea tanto al hombre como a la mujer a su imagen y semejanza.

Y las mujeres se les invita a reencontrar al Dios que no es solamente varón, se les invita a encontrar al Dios que también es descrito con características femeninas en toda la biblia y a darse cuenta que ese Dios no es un Dios violento sino uno que quiere la paz por medio de la igualdad entre la mujer y el hombre, ese Dios no las llama a subordinarse a nadie, sino a tomar libremente del agua viva que él les ofrece

Y solamente en el encuentro con ese Dios que va más allá de la cultura patriarcal y de los movimientos reaccionarios que solo han traído más violencia, es que el hombre y al mujer se pueden encontrar, conocerse y empezar a construir una sociedad más justa en donde, ni el género, ni la condición social de cada uno sean un determinante para poder vivir la vida plena que el/la Dios tiene preparado para nosotros.

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