Los hijos de los dioses. Génesis 6.

Introducción. Un pasaje enigmático. 

 Hay en el texto bíblico pasajes que son enigmáticos, que nos llevan a dejar volar nuestra imaginación y crear teorías y dibujar en nuestra mente cosas dignas de una película de Guillermo del Toro, uno de esos pasajes, tal vez uno de los más enigmáticos es la primera parte de Génesis 6.

El texto, en la clásica versión RVR dice así:

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.” Génesis 6:1-4 RVR60

Hay que decir que es un texto de difícil traducción, lo cual podemos ver en las diferencias qué hay entre las diferentes versiones al castellano que tenemos disponibles, sin menospreciar ninguna, y tomando el aporte de varias de ellas, les propongo mi propia traducción:

“Y sucedió que los hombres empezaron a multiplicarse sobre la faz del campo y dieron a luz hijas, y vieron lo hijos de los dioses a las hijas de los hombres, que estas eran buenas, y tomaron para ellos mujeres, las que elegían entre todas.  Y dijo el Señor: no permanecerá mi espíritu en el hombre por siempre, pues él también es carne, serán sus días ciento veinte años. Y Gigantes había en la tierra en aquellos días, también después de que vinieran los hijos de los dioses a las hijas de los hombres. Y ellas dieron luz para ellos guerreros, que desde la antigüedad fueron hombres de gran nombre. Génesis 6.1-4 (traducción propia)

En textos de este estilo no debemos dejar que la gran imaginación que pueda tener Hollywood y lamentablemente muchos teólogos y predicadores nos hagan perder de vista el contenido del mensaje que quiere compartir el texto bíblico.

Primeramente necesitamos darnos cuenta del contexto de la narración, si vemos el capítulo 5 encontramos una genealogía con algunas pocas anotaciones que van desde Adán hasta Noé y sus hijos con quienes continuará la historia a partir del versículo 5 del capítulo 6, en medio de esto aparece la enigmática narración de 6.1-4.

Génesis 6.1-4 parece ser una narración con elementos mitológicos que ha sido insertada en medio de la genealogía y la historia de Noe y el diluvio, es decir, no pertenecían originalmente a la misma narración sino que un redactor ha decidido que era un buen lugar para ubicar una tradición sobre los llamados “hijos de los dioses” la pregunta es: ¿por qué pensó el redactor final que esta narración podría aportar algo al texto bíblico en ese lugar?

Una posible respuesta la podemos encontrar quizás en el versículo 5 y 6 donde Dios decide “raer” de la faz de la tierra al ser humano pues este solamente “tiene pensamientos de continuo para el mal”, ¿cómo pasar de una genealogía y una profecía buena sobre Noé a llegar a esto? Bien, la narración trata de describir simbólicamente el inicio de la maldad en la tierra y lo hace en clave de violencia/posesión.

I.-El deseo de poseer, característica principal de la violencia.

Entonces podemos ver en el texto una lectura sobre la violencia, sus causas y sus efectos, las cuales empiezan, paradójicamente con una mirada.

La narración toma la tradición de la historia de la creación cuando Dios “ve” todo lo creado y lo define como “bueno” (tov), en esta ocasión no es Dios el que ve sino “los hijos de los dioses” y lo que “ven” es a las “hijas de los hombres” a las cuales también definen como “buenas”.

¿Cuál es la diferencia entre la mirada de Dios y la mirada de los “hijos de los dioses”? Probablemente debamos hacer referencia a la traducción que se ha realizado para tener por lo menos una pista.

Seguramente ya se habrán dado cuenta que he optado por traducir “hijos de los dioses” en vez de “hijos de Dios” pues ambas opciones son válidas desde el hebreo pues “elohim” que es usado como nombre propio de Dios muchas veces también es el plural de la palabra “dios”.

Mi preferencia por “hijos de los dioses” se da en el hecho de que al comparar “Hijos de Dios” (dando a entender que se trata del Dios creado de Génesis) con “hijas de los hombres” pareciera que se hace un juicio de valor en el que las mujeres salen perdiendo: los hijos (varones) provienen de Dios mientras la hijas (mujeres) provienen de los hombres.

Pero entonces ¿quiénes son los hijos de los dioses y por qué traducirlos así? Con la palabra elohim, también en la tradición Israelita se nombre a aquellos dioses adorados por otras naciones, los que, en el texto de génesis nos podemos dar cuenta que solo son meras creaciones con pretensiones demasiadas altas de un solo Dios, entonces aquellos llamados en el texto “hijos de los dioses” serían los hombres con pretensiones divinas, más específicamente según el contexto en el que se da la redacción final del libro: los reyes y emperadores, pero aplicado a cualquiera que ejerciera su dominio y poder sobre los demás sin importar su titulo.

Por lo tanto, cuando el narrador menciona que los “hijos de los dioses ven” solo podemos imaginarnos a aquellos que, teniendo poder y dominio, siguen deseando poseer más y no les importa la violencia que tenga que ser ejercida para llegar a ello y aquí quiero detenerme y hacer una referencia a dos aspectos de la cultura actual.

En primer lugar quiero referirme a los hombres, Génesis 6 toma el tema de la vista y como, a través de ella, los deseos de posesión vienen y nos hacen ejercer la violencia, no es un tema nuevo pero, cuando la pornografía es consumida, millones de mujeres son violentadas en el mundo solamente para satisfacer un deseo de posesión machista virtual, de aquellos que se sienten con poder atrás de un ordenador o celular.

En segundo lugar, hablemos de la cultura general del consumo, el sistema en el que vivimos se encarga de utilizar esa capacidad que tenemos, al ser imagen de Dios, de “ver” y discernir si algo es bueno (hermoso) o no, pero, al contrarío de Dios que al ver que la creación era hermosa la dejó libre en su gracia, nos tienta a tener una mirada posesiva donde todo lo que veo lo quiero obtener, llevándonos a una sociedad violenta, que sería lo opuesto a una sociedad llena de gracia.

No es casualidad que los hombres lleguen y tomen a las mujeres para ellos mismos según la van eligiendo, “si la mujer es hermosa la quiero, si es fea la rechazo” parece un sinsentido pero es un sinsentido que vivimos todos los días desde pequeñas cosas como trabajos que piden “buena presentación” hasta violaciones que muchas veces son justificadas con “ella lo provoco por vestirse de tal o cual manera”.

En un contexto donde muchas veces se ha predicado que la caída del paraíso se da porque la mujer comió del fruto prohibido, tal vez es necesario recordar que el diluvio comienza porque los hombres violan a las mujeres.

II.-Dios se opone a la violencia eterna.

El versículo 6 nos da otra pista para evitar pensar en los “hijos de los dioses” como seres de otro mundo o ángeles caídos pues la consecuencia de sus acciones recaen sobre los seres humanos, ¿pueden ver como interpretarlo de esta manera haría caer de nueva cuenta, injustamente, el peso del pecado sobre las mujeres?

La traducción del pasaje es complicada pero en esta ocasión me inclino a seguir la traducción que hace la Biblia de Jerualén cuando dice Dios: “no permanecerá mi espíritu en el hombre por siempre”, pues es un recordatorio de que fuera de la gracia de Dios que da vida por medio de su espíritu (Ruaj), el hombre no puede tener vida.

III.- Círculo de violencia, la posesión engendra más violencia.

Sin embargo, a pesar de que el hombre solamente tenga 120 años en este mundo, curiosamente la misma edad que se dice vivió Moisés, su descendencia continúa, y si no se rompe el circulo de violencia está siempre seguirá de pie.

El texto habla de los gigantes, símbolo permanente en las culturas de las violencias pues son seres a los que siempre se les ha relacionado con la fuerza bruta y poca capacidad de uso de la razón (aunque a Hermione de Harry Potter se quejaría de ese estereotipo), estos gigantes ya existían desde antes, probablemente refiriéndose a aquellos que estaban al servicio de los “hijos de los dioses” y existieron después de que las hijas de los hombres tuvieran hijos para ellos.

Aquí podemos encontrar otro desacuerdo en traducción, mientras RVR menciona a estos hijos como “valientes”, LBLA como “héroes”, yo me he decido por una traducción primaria de la palabra “gibor” como “guerreros” considerando que es la única opción de traducción que no corre el riesgo de idealizar el fruto de la violencia sino que lo denuncia como más violencia.

Conclusión. De la mirada posesiva a la mirada de gracia.

Para concluir tenemos que decir que Jesús también miraba, vio a los enfermos y los sanó, vio a los pobres y les dio dignidad, vio a los pecadores y se sentó a comer con ellos, pero sobretodo, vio a las mujeres y, dándoles valor y libertad, las amó, cuando queramos detener el circulo de violencia qué hay en este mundo vamos a tener que aprender a mirar, no para poseer, sino para amar.

Una mirada llena de gracia es una mirada que le da más valor a las personas que a los objetos y no más valor a los objetos que a las personas, una mirada llena de gracia es aquella que no desea poseer a nadie sino amarla en libertad y dejarla ser libre para decidir si amar o no, una mirada llena de gracia se detiene, ve más allá de la violencia y puede ver a Dios en cada ser humano que está a su alrededor.

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