Villa Crespo: la iglesia no me necesita.

Mi iglesia no me necesita.

Villa Crespo: un año en una iglesia que no me necesita.

Escribo esto como colofón del  primer año como encargado en la Iglesia Bautista de Villa Crespo, sueño que empezó en Marzo, (pueden leer el post de Marzo acá) y terminará cuando Dios lo decida.

Un gran paso de fe.

Todo realmente empezó desde hace dos años que Dios nos comenzó a incomodar y tomamos la decisión de salir de la comunidad en donde había servido por seis años consecutivos y tenía cierta comodidad.

Al comunicarle lo anterior al pastor, quién me ha apoyado siempre, me entendió y ofreció la oportunidad de ir a servir a la misión de la iglesia con el fin de desarrollarme ministerialmente y no perder contacto con la iglesia.

Ahí comenzamos otro proceso de oración que nos llevó a aceptar la invitación, no sin muchas dudas y temores, pero con el ánimo de quien empieza cosas confiado solo en Dios.

Los primeros pasos.

Así fue como llegamos a Villa Crespo, con los rumores de una mala reacción de las personas cuando se anunció nuestra llegada (que gracias a Dios ha quedado ya solo como una anécdota) y las ganas de empezar a trabajar.

Marzo empezaba a transcurrir y yo me empezaba a dar cuenta de algo: la iglesia no me necesitaba, solo era cuestión de abrir la puerta y algunos llegaban a tomar mate y arreglar cosas en el templo.

Comenzamos a limpiar el edificio y nos dimos cuenta de algo: la gente ama verdaderamente su iglesia, es increíble el amor y la dedicación que dedican a todo lo que hacen, yo no soy necesario ahí.

Orar y actuar.

Para pascuas decidimos tener una vigilia de oración (espero se convierta en tradición), estuvimos toda la noche del sábado orando, cantando y contando testimonios, Dios nos habló claro: vamos a bendecir a los chicos del barrio.

Siendo Dios tan claro, no quedaba de otra, comenzamos pronto el merendero de la iglesia, un sueño de parte de Dios que no ha parado de darnos bendiciones durante el año.

Villa Crespo: Gracias por no necesitarme.

Sería imposible mencionar a cada uno por nombre, ustedes saben quienes son y saben que soy muy agradecido por tenerlos en mi vida, ustedes me han demostrado una y otra vez que la iglesia no me necesita:

  • Aman a Dios y aman a los demás sin necesidad de que nadie se los diga.
  • Sirven con una pasión y energía que ni siquiera les puedo seguir el ritmo muchas veces.
  • Oran los unos por los otros, se pastorean y se cuidan como verdadera familia en Cristo.
  • Ustedes han hecho posible que la iglesia crezca este año, sin ustedes no sería lo mismo.

Muchas veces he escuchado a pastores y misioneros quejándose de no ser valorados por sus comunidades por todo lo que hacen, yo realmente no me siento ni necesario en la mía.

Iglesia Bautista de Villa Crespo, gracias por no necesitarme, gracias por amarme y dejarse ser amados.

 

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