Mientras no tengamos rostro

Hoy que es viernes y muchos ya están planeando su descanso de sábado y domingo y tal vez alguno se pregunta ¿qué leeré este fin de semana? Les quiero hacer una recomendación (Ok, estoy dando por sentado que todos son como yo y no tienen un mejor plan para un sábado que tomar un rico café y leer un libro)

El libro que hoy les quiero recomendar se llama en español “mientras no tengamos rostro” y de nada más y nada menos que C.S. Lewis, autor más conocidos por las crónicas de Narnia y cristianismo puro y simple.

¿Cómo llegó a mi este libro?

Tengo que confesarlo, hasta hace unos días, aún considerando a C.S. Lewis uno de mis escritores favoritos (cuando alguien me pregunta: ¿qué libro me recomendiendas para empezar a estudiar teología? Además de la Biblia siempre respondo que la serie de las crónicas de Narnia) no sabía de la existencia de este libro.

No fue sino hasta que leí “cartas sobre Narnia” un libro donde recopila algunas de las cartas que Lewis les escribía como respuestas a los niños que le escribían preguntándole cosas sobre la serie protagonizada por Aslan, el Leon, cuando mis ojos fueron abiertos

El libro favorito de Lewis

La sorpresa llegó a mí cuando leyendo esas maravillosas cartas en varías de ellas el propio C.S. Lewis mencionaba su obra “mientras no tengamos rostro” como la composición que mejor había logrado, en sus palabras:

“Me alegra mucho que les gustara a los dos “mientras no tengamos rostro”, creo que es mi mejor libro, con mucha diferencia, aunque poca gente esté de acuerdo”

Cartas escrita el 14 de Septiembre de 1957

Un mito antiguo reinterpretado.

Si has llegado hasta acá seguramente te estarás preguntando ¿de que trata el libro para que a Lewis le gustara tanto y haya quedado olvidado u opacado por sus otros éxitos?

El libro es una reescritura al estilo Lewis del antiguo mito griego sobre Cupido y Psiquis en el cual psiquis es la hija menor de tres de un rey, la más hermosa de todas, tan hermosa que Afrodita tiene celos de ella y envía a su hijo Cupido a matarla, pero este se enamora de ella y dormida la lleva a su palacio para desposarla, para evitar que su madre se enoje, Cupido solamente visita a Psiquis de noche y le prohíbe mirarlo de cualquier manera para no ser reconocido.

La historia de amor se complica cuando las dos hermanas, movidas por la envidia, convencen a Psiquis de prender una lampara en medio de la noche, esta lampara causa una herida en cupido que decepcionado abandona a su amante, la cual recurre a Afrodita para recuperar el amor de cupido y es condenada a cumplir algunos requisitos para ella.

La gran diferencia en el relato de Lewis es que este está contado desde la perspectiva de Orual, hermanastra mayor y fea de Psiquis, quien escribe el relato como una afrenta a los dioses que han contado mal la historia, todas las historias desde la antigüedad.

¿Por qué importa la historia?

Para no caer en Spoiler ya que sé qué hay muchos admiradores de C.S. Lewis y querrán leer el libro, solo diré que es una narración muy profunda en la que Orual tendrá que vivir una verdadera batalla interna entre la razón y la espiritualidad, para darse cuenta en su vejez que su amor siempre había sido un amor egoista.

El día de hoy vivimos en un mundo que se mueve entre espiritualidades “artificiales” y ateísmos teóricos y prácticos donde no sabemos relacionarnos con el Dios verdadero el cuál siempre nos está esperando con los brazos abiertos mientas, pacientemente, observa como por una u otra razón le damos la espalda.

Les dejó una cita del capítulo final del libro:

“Ahora sé Señor, porque no te pronuncias. Tú mismo eres la respuesta. Ante tu rostro los interrogantes se desvanecen. ¿Qué otra respuesta nos iba a colmar? Tan solo palabras, palabras; palabras que luchan con otras palabras. Cuánto tiempo te he odiado, cuánto te he temido. Quizás…”

“Mientras no tengamos rostro”
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