Pentecostés ¿por qué importa hoy?

Este domingo las comunidades cristianes de gran parte del mundo estarán celebrando el día del Pentecostés y aunque para muchos es solo un día de predicaciones sobre porqué no o porqué sí habla en lenguas, la realidad es que es un día muy importante en la tradición cristiana.

¿Por qué es necesario recordar el Pentecostés y todos los simbolismos que este propone en la sociedad de hoy? Propongo algunos cuantos puntos.

Pentecostés en una sociedad asustada.

Aunque normalmente se recuerde el acontecimiento narrado en hechos, esta no es la única tradición de la recepción del Espíritu Santo, si leemos el evangelio de Juan este es dado a los discípulos directamente por el soplo de Jesús cuando estos se encontraban encerrados “por miedo a los judíos”.

Hoy estamos en un mundo de gente encerrada por el miedo, si hay algo que nos mueve como personas y lamentablemente como iglesia es el miedo a ser heridos, ante esto el día del Pentecostés es una excelente oportunidad de recordar que el E.S. Nos da la valentía de salir y amar sin miedo a nada.

Pentecostés en una sociedad dividida.

En Argentina, país en el que vivo, “la grieta” es una palabra que se usa mucho para definir la sociedad actual, una sociedad en la que parecieran ser vanos los intentos de diálogos y la famosa grieta cada día se hace más grande.

Ante esta grieta, el Pentecostés nos da una esperanza de una sociedad en donde cada uno pueda “comprender el lenguaje del otro” y si bien, la grieta parece que seguirá abierta otros años, el E.S. Nos ofrece otra posibilidad: la paz de la comunicación.

Pentecostés en una sociedad violenta. 

Como consecuencia de las dos anteriores, del miedo y la falta de comunicación, la violencia parece emerger con más fuerza en todas sus manifestaciones ¿qué nos dice el Pentecostés a aquellos que vivimos en una ciudad donde la violencia se puede oler en las calles?

El Pentecostés es la promesa de “paz a vosotros” que da Jesús a los discípulos antes de soplarles el Espíritu, el “shalom” hebreo solamente se puede hacer realidad con la fuerza y el poder cariñoso del Espíritu Santo.

Pentecostés en una iglesia autosuficiente.

Se cuenta (no tengo la fuente exacta así que puede ser solo un cuento) que Toma de Aquino visitó al Papa en Roma y este le dijo con felicidad mientras le mostraba las calles y catedrales “la iglesia ya no necesita decir “no tengo oro ni plata” a lo que el santo respondió: “si, pero tampoco puede decir “levántate y anda”.

El día del Pentecostés nos recuerda que los discípulos no pudieron hacer nada sin el poder del Espíritu Santo, y aunque hoy somos más de 11 pobres discípulos asustados la situación es exactamente la misma: sin el Espíritu Santo que nos llena de amor desbordante, nada podemos hacer.

Seguramente habrá muchas otras más aplicaciones para el día del Pentecostés en nuestras iglesias y sociedad, les invito a compartirlas y les deseo a todas un feliz día del Pentecostés, ¡bendiciones!

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