¿Quién es el dueño de Dios?

Ayer domingo tuvimos la oportunidad de compartir la celebración del Día del niño en la iglesia Bautista de Villa Crespo, es por eso que la predicación trató sobre los niños: los dueños de Dios.

Texto:

El texto a leer fue Marcos 10,13-22, por cuestiones de espacio les pido que lo lean en sus propias biblias (preferentemente siempre leo LBLA).

I.-Discípulos exclusivistas.

No es la primera ni será la última vez en el evangelio de Marcos que los discípulos se apropian de la autoridad para decidir quién si y quién no debe acercarse a Jesús, “los cadeneros del reino de los cielos”.

La actitud de cadenero se da cuando pensamos que nosotros tenemos “la posta” sobre Dios, nosotros solos sabemos quién puede entrar y cómo a su reino, ¡el trabajo del cadenero está en peligro cuando al que no deja entrar es justamente al hijo del dueño!

II.-El enojo de Jesús.

Me permito contestarles a aquellos que piensan que diluimos el evangelio cuando solo hablamos del amor de Jesús y no de su ira: ustedes tienen razón, Jesús sí que se enoja:

-Jesús se enoja con los que quieren dejar fuera a los niños.

-Se enciende su ira contra el que oprime al indefenso.

-Su justicia enfrenta al que se cree Santo y juzga a los demás.

-Tiene rabia contra los que usan la religión para obtener poder.

-Se indigna cuando no confiamos en el poder restaurador de su amor.

III.-El reino es de los niños ¿quién se los quiere quitar?

”porque de ellos es el reino de Dios”, “el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” ¿quién podrá entonces entrar al reino de Dios? Solamente los niños.

La historia del joven rico es la contrapartida, él quiere obtener la vida eterna pero se va triste, los niños en cambio terminan en los brazos siendo “apapachados” por Jesús, ¿Dónde está la diferencia?

-Los niños “reciben” el reino, los adultos lo queremos poseer.

-A los niños les basta el amor, los adultos rogamos por reconocimiento. 

-Los niños son desapegados, sueltan todo cuando ven algo mejor, los adultos somos acaparadores, queremos siempre tener más.

-Los niños acaban felices en los brazos de Jesús, los adultos acabamos tristes caminando por una vida sin rumbo.

Conclusión: Los niños, nuestro ejemplo.

Podría contar mucho ejemplos de como los niños me han enseñado pero es mejor invitarlos a observar a sus hijos, sobrinos y nietos.

También los invito a cooperar con el merendero y ayuda escolar, les aseguro que los que ganamos somos nosotros pues podemos aprender la manera en que se tiene que recibir el amor de Dios: Con los brazos abiertos sabiendo que YA somos amados.

 

Gracias por tomarse el tiempo de leer, comentar y compartir, como siempre les pido que sigan las redes sociales para estar más en contacto y si tienen dudas o sugerencias me las pueden enviar por aquí

Bendiciones a todos!

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