¿Quién es más pobre que Jesús?

Photo by Fabien Bazanegue on Unsplash

Introducción al texto:

El texto leído este domingo, Marcos 14.1-11, nos ubica en la última sección del evangelio de Marcos, en esta sección la guerra ya ha sido declarada y se aproxima un choque de dimensiones cósmicas entre las fuerzas del mal (representadas por los líderes religiosos y políticos) y Jesús.

En medio de este momento de profunda oscuridad para la vida de Jesús aparece una mujer que va a poner a reflexionar a todos.

I.-Matar a Jesús sin que la gente se alborote.

El texto aparece en forma de tríptico: en los primeros dos versículos encontramos a los sacerdotes y maestros de la ley planeando como destruir a Jesús y en el 10 y 11 la forma en que tuvieron la respuesta.

Los líderes del mundo ya habían decidido desde hace mucho tiempo destruir a este hombre, sin embargo, no lo pueden hacer durante las fiestas “para que el pueblo no se alborote”.

Aún hoy los inocentes son muertos, aún hoy las injusticias están a la orden del día y la preocupación de los líderes la podemos definir en “que no se alborote el pueblo” ¡nos importa más el orden que la justicia!

II.-El valor de una acción simbólica.

En medio de los dos textos tristes aparece uno de los más hermosos actos de amor a Jesús en todos los evangelios: una mujer sin nombre va y derrama un perfume muy caro en la cabeza de Jesús mientas los presentes ¿sus discípulos? Se quejan de tal desparrame.

Racionalmente los discípulos tienen razón ¿Cuántas vidas podrían ser cambiadas con el salario de un año? El perfume derramado sobre Jesús no va a provocar ningún cambio y en la batalla entre el bien y el mal no parecería inclinar la balanza a ningún lado “criticaban con dureza a la mujer”.

A.-¿Servir a Jesús o a los pobres?

Hay quienes interpretando mal las palabras de Jesús “a los pobres los tendrán siempre” han pensado que “sirviendo” en la iglesia uno se puede lavar las manos y no hacer nada por los más necesitados, la mujer lo entendió de una manera completamente diferente.

B.-¿Quién es más pobre que Dios?

La mujer entro en casa de un tal Simón “el leproso” y encuentra que el más necesitado de amor y cariño en ese momento es el que estaba en el centro: Jesucristo, aquél que teniendo forma de Dios se despojó y llegó a tener forma de esclavo estaba por entrar al momento más bajo y díficil de su vida: la cruz.

Jesús tomó en sí el rostro de los pobres y desfigurados, de los alejados y de los reprimidos y así hoy en día podemos ver el rostro de Jesús en todo aquel que ese carente de amor, carente de valor y de dignidad ¿no es Jesús digno de nuestro amor?

C.-Ungiendo a Jesús, acciones simbólicas por todos.

La acción de la mejor parecía ser poco, pero su interpretación durará por toda la historia “en memoria de ella”, en entrega “aliviana” un poco la carga de Jesús, “al menos una entendió, no se trata de obtener, se trata de entregar, se trata de entregarse”.

La “sin-nombre” nos pide que le pongamos cada uno nuestro propio nombre, en su entrega incondicional y llena de amor nos muestra como debemos entregarnos y nos adelanta la manera en que se entregó el mismo Jesús.

III.-Judas, el que entregó a Jesús.

El texto sin embargo está enmarcado por la historia más triste: Judas decide entregar a su Señor, no se nos dan motivos pues el dinero se lo ofrecen después de que él decide entregar a Jesús ¿Por qué hemos hecho a Judas más famoso que a la mujer? 

La pregunta queda abierta, pero el desafío más: ¿nos identificaremos a nosotros mismos con una mujer anónima o con un Judas muy bien conocido?.

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