TANTO EN EL CIELO COMO EN LA TIERRA

Tanto en el cielo como en la tierra.

Devolviendo la esperanza a un mundo perdido.

“ven canta, sueña cantando, vive soñando un nuevo sol,  en que los hombres volverán a ser hermanos” Himno de la alegría.

Para muchas personas, tanto incrédulas como (lamentablemente) cristianas, el mundo cada vez viene más en decadencia, cada vez más maldad en la tierra, cada vez menos esperanza, cada vez menos fe y a Satanás tienes más autoridad que nunca, en una palabra el mundo se encuentra PERDIDO.

Estas personas han tomado en estos últimos cien años dos caminos, la mayoría sobre todo entre los no creyentes, aunque de nueva cuenta de manera lamentable también gran cantidad de cristianos han decidido vivir con todas sus fuerzas dedicándose a disfrutar su vida, pues el pensamiento es que ya que el mundo no puede ser cambiado lo más sensato es no gastar energía intentando cambiarlo y en cambio gastarla en buscar una vida mejor para ellos mientras estén vivos, el siguiente grupo de personas son muy parecidas a este grupo solamente lo diferencia que ellos tienen una esperanza para la eternidad, la filosofía de estas personas se podrían resumir en “vivir haciendo tesoros para el cielo y hacer lo posible por llevar más gente hacía allá”, estas personas normalmente se definen como cristianos evangélicos, aunque existen algunas otras religiones quienes tienen una esperanza para la eternidad, sin embargo en este breve escrito quiero enfocarme a quienes profesan la religión cristiana, aunque espero escribir de una forma comprensible para cualquier lector que le interese leer este pequeño escrito.

La cuestión a tratar es: ¿está el mundo a punto de ser destruido y solo pocas personas serán salvas, o nos ofrece la Biblia una esperanza que va más allá de solo esperar el catastrófico final?

Para la mayoría de los creyentes hoy en día tal vez se les haga sorprendente la siguiente declaración pero la Biblia indica claramente que el mundo en el que vivimos al contrario de ser aniquilado será restaurado, y al contrario de solo ser salvas unas cuantas pocas personas, la realidad es que la biblia pronostica un gran avivamiento que traerá a personas de cada rincón del planeta a los pies de Cristo lo que tendrá como consecuencia un cambio significativo en las estructuras sociales de nuestro mundo derrotando injusticias y acabando casi completamente con la hambruna y todas sus consecuencias, ¿es esto una utopía? Para muchas personas si pero ¿no está el mundo urgido de personas que crean que un mundo perfecto es posible? Y ¿no sería asombroso que estos locos soñadores tuvieran un fuerte respaldo de la palabra de Dios?, tanto si eres creyente o no, si piensas que el mundo cada vez está peor y  has perdido la esperanza en un mundo mejor, te animo a que continúes leyendo y al final juntos podamos “cantar y soñar con un nuevo sol, en que los hombres volverán a ser hermanos”.

 

 

¿Qué tenía Dios en mente?

Mucha de la falta de entendimiento acerca de las cosas futuras es debida a una falta de atención a las cosas pasadas, esto ha pasado especialmente con la predicación del evangelio pues mucho enfoque hemos puesto, y he de decir que con mucha razón, en la caída pero esto ha hecho que nos olvidemos de el propósito original de Dios para el hombre, un hombre que sería eterno, viviría en el paraíso, se multiplicaría, trabajaría la tierra y la tierra le daría de comer, y tendría el dominio sobre todos los seres vivos, gozando de una comunión perfecta con Dios y con los demás hombres, normalmente solo observamos el último aspecto de este propósito que es la comunión con Dios ya que es la más importante, pero no debemos dejar pasar los demás aspectos para los cuales Dios creó el hombre, en algo que no ha fallado el evangelismo moderno es en apuntar oportunamente que con la entrada del pecado al mundo esta perfecta comunión con Dios fue rota, y junto con la comunión las demás bendiciones que el hombre había recibido, así es, el pecado del hombre vino a estorbar el propósito original del hombre en la tierra y lo relegó a ser una criatura mortal y a la tierra a ser una tierra maldita de la que el hombre batallaría para conseguir sus alimentos, sin embargo el que el propósito principal haya sido estorbado en primera instancia no significa que haya sido destruido pues los planes de Dios son perfectos y el nunca cambia, y si con el primer Adán entró el pecado y la muerte al mundo, con  el segundo Adán que es Cristo entró la justicia y la redención y esto es que Cristo con su muerte y resurrección hizo posible de nuevo que el propósito original de Dios para el hombre (y para la tierra) volviesen a ser posibles, y no solamente la comunión perfecta con Dios, sino también el dominio sobre toda la tierra, la tierra bendecida con alimentos de sobra, y la paz con todos los demás hombres, esto sin hablar aún de la inmortalidad de la que hablaremos más adelante, por ahora solamente basta con conocer que el propósito principal de Dios para el hombre nunca fue llevarlo a un lugar alejado de la tierra sino más bien darle una vida eterna en una tierra perfecta, y este propósito se cumplirá, no en una tierra nueva después de ser destruida esta, sino en esta misma después de ser redimida por Cristo.

¿Para qué murió Cristo?

Quizá esta sea la pregunta más importante que podemos hacer y la que definirá la manera en que veamos el mundo en el que vivimos y la esperanza que podemos tener.

Como ya lo hemos visto anteriormente, durante la caída el propósito original de Dios fue dañado por el pecado, no solamente el hombre fue maldecido sino también la tierra sufriría las consecuencias de la desobediencia de Adán, esto sería una pésima noticia para el hombre si no fuera por lo que hizo Cristo en la cruz, lo cual es el tema central de cada reunión de adoración y predicación en la mayoría de las iglesias cristianas en el mundo, pero ¿será acaso que hemos pasado por alto algunos de los más importantes resultados de la obra de Cristo?, no es mi propósito en este breve escrito menospreciar el resultado de la muerte de Cristo para cada uno de nosotros los que hemos creído, tales resultados como la justificación, la adopción, la santificación y finalmente la glorificación que se llevará a cabo en nuestros cuerpos, es claro que todas estas cosas son una realidad y debemos estudiarlas y predicarlas desde nuestros pulpitos cada domingo, sin embargo si somos francos con nosotros mismos hemos de decir que esto es todo lo que se predica normalmente acerca de lo que hizo posible la muerte de Cristo, y vuelvo a recalcar la importancia de predicarlo, sin embargo a través de las escrituras podemos notar que la muerte y resurrección de Cristo tuvo más que simplemente resultados personales y hasta cierto punto espirituales, el espacio no alcanzaría para tocar todos los versículos que hablan acerca de este tema así que solo tocaré por encima dos  de los más importantes textos que hablan acerca de este tema, hablemos por ejemplo del versículo veinte del capítulo primero de la carta a los Filipenses:

“y por medio de él (Cristo) reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz” (RVR60)

Este versículo lo encontramos en medio de un pasaje muy usado comúnmente para hablar acerca de la reconciliación que es posible a través de la sangre de Cristo, sin embargo podemos notar fácilmente que el versículo veinte no está hablando de la reconciliación de Dios con el hombre a través de Cristo, pues este es un tema que toca después en el versículo veintiuno, así que ¿a qué se refiere Pablo al mencionar que Cristo hizo posible la reconciliación de todas las cosas? Parecería obvio decir que tenemos que ver el contexto anterior inmediato y nos daríamos cuenta que cuando Pablo menciona “todas las cosas” está haciendo de nuevo referencia al versículo dieciséis  “porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra”, nadie se atrevería en su sano juicio a poner en duda que el versículo dieciséis se refiera a toda la creación, la cual cayó en condenación junto con el hombre, asimismo no deberíamos poner en duda que cuando cuatro versículos adelante Pablo vuelve a mencionar a todas las cosas se esté refiriendo otra vez a la misma creación que esta hasta el momento en que Cristo derrama su sangre maldecida por Dios, es decir, la reconciliación que hizo posible Cristo en la cruz no es solamente una reconciliación entre Dios y el hombre sino también una reconciliación de Dios con su creación, la cual igual que el hombre fue creada para darle la gloria a Dios, la pregunta es ¿por qué tendría Dios que destruir una creación que ha sido reconciliada a través de la sangre de Cristo?.

Esto nos lleva a examinar el siguiente pasaje en la carta a los romanos:

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora…” Romanos 8:19-23 (RVR60)

Tal vez este sea uno de los pasajes más pasados por alto en los estudios del libro de Romanos, no tenemos espacio suficiente para tocar cada punto de este pasaje profundamente pero debemos notar que el sujeto principal en estos versículos no es el hombre sino la creación, la que ya hemos visto ha sido reconciliada con Cristo y ahora está en expectación ser libertada de su esclavitud, gimiendo con dolores de parto lo cual quiere decir que algo está a punto de nacer, o más bien dicho de renacer, en la Biblia podemos ver que Dios se encuentra siempre creando, y recreando, así como nosotros los creyentes fuimos en cierto sentido recreados, así la creación está teniendo un nuevo nacimiento desde que Cristo proveyó la redención para ellas, y no solamente ella sino que nosotros mismos gemimos esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Es interesante notar que en los dos versículos vistos anteriormente, tanto el que habla de la reconciliación (colosenses) como el que habla de la glorificación (Romanos) hace mención primeramente a la creación como un todo antes de pasar a hablar de nosotros como individuos, esto podría hacernos poner a pensar si nos hemos precipitado un tanto al interpretar la palabra “mundo”  en ciertos pasajes que nos hablan de la salvación del mundo, como que solo se refiere a un cierto número de individuos, ¿y qué si el escritor al escribir mundo se estaba refiriendo no a individuos (que también son incluidos en otros pasajes más específicos) sino a toda la creación, la cual al igual que nosotros estaba perdida y sin esperanza?. (Quiero  aclarar en este lugar que no me estoy refiriendo a ninguna forma de universalismo, intentaré en otro escrito ir resolviendo algunas de las preguntas más comunes que se derivarán de este escrito).

¿Quién podría creer tal locura?

Tal vez al estar leyendo acerca de esto estarás pensando que nadie que realmente tome en serio el estudio el estudio de la Biblia puede ser tan idealista para creer en esto, pues bien aprovecharé este espacio para dar el nombre de algunos que han defendido esta idea:

  • William Carey, el padre de las misiones protestantes.
  • Jonathan Edwards, quizá el teólogo más reconocido que ha tenido Estados Unidos.
  • San Agustín, padre de la iglesia.
  • Origenes, teólogo y padre de la iglesia en Grecia aproximadamente durante el año 200 d.C
  • Sproul, tal vez el teólogo vivo más reconocido  en este momento por su erudición en la Biblia.

Estos son solo algunos ejemplos de personas que han creído y defendido este punto de vista positivo acerca del futuro del mundo, sabemos que el que una persona reconocida lo diga no lo hace verdad pero si debe llevarnos a pensar acerca de el por qué estos teólogos tan estudiados han llegado a conclusiones tan extrañas para la iglesia de hoy en día.

¿Y para qué  la iglesia?

 

Toda forma de pensamiento nos lleva a una forma de actuar, y es que ¿de qué sirve la teología si no tiene implicaciones prácticas?, así que ¿qué significa todo esto para la iglesia?

La oración más conocida y repetida en el mundo cristiano tal vez sea el Padre nuestro la empieza con lo siguiente: “Padre nuestro que estás en el cielo santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad tanto en el cielo como en la tierra” ¿entendemos y deseamos verdaderamente lo que oramos cuando citamos el Padre nuestro? La voluntad de Dios tanto en el cielo como en la tierra, ese debe ser el deseo de la iglesia, ser el canal por el cual Dios trae su voluntad a la tierra, ¿y cuál es su voluntad?, la misma que ha sido desde la creación del mundo la cual ya notamos en el inicio de este escrito: ser glorificado por toda su creación, pero ¿cómo puede ser glorificado en una tierra donde reina el mal? La respuesta se encuentra en Habacuc 2:14, “porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar”, ¿cómo es que la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová? La respuesta se encuentra en la gran comisión, la iglesia es la encargada de expandir la gloria de Dios, de traer el reino de Dios a la tierra, y no solo con la predicación de un evangelio que no trae esperanza en esta vida, sino con un evangelio completo que contempla la esperanza para este mundo, es cierto que este mundo está en oscuridad pero es solo por un tiempo en cuanto la luz se decida a salir de su cajón, es cierto que el mundo parece echado a perder, pero esto es solo hasta cuando la sal se decida a cumplir su función y no solo a amontonarse para esperar.

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Comentarios

  1. olga

    , espero que con otro escrito, des respuesta a mis preguntas, ya que sin duda algunas personas te pondrán que les pareció muy bueno este articulo, y que bla bla bla, sin realmente entender, a que te refieres, asi es que espero con ansía el siguiente articulo. Creo que es la primera vez, no digo que no estoy de acuerdo contigo, sino que hay cuestiones que no entendí, entonces no puedo decir «acepto» hasta no estar segura de lo que estoy aceptando. Dios te bendiga.

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