Una red abarcadora.

Texto:

47.-También igual es el reino de los cielos a una red que se echa al mar y de toda clase (de peces) recoge.
48.- cuando está llena, la sacan a la orilla y sentados recogen lo bueno en canasta y tiran lo que no se pueden comer.
49.- así será en el fin de los tiempos, vendrán los ángeles y separarán los malos de entre los justos,
50.- y los arrojarán al horno de fuego, donde habrá llanto y desesperación.

(Mateo 13.47-50)

Introducción:

Una frase muy común entre los cristianos y sobre todo los no cristianos es “no m interesa ir a la iglesia porque está llena de hipócritas” lo cual es verdad, muchas veces somos hipócritas hasta con nosotros mismos, pero ¿qué dice la Biblia? ¿Esperaba Jesús una iglesia donde todos fueran santos y sin mancha?

I.-La iglesia tiene las manos abiertas para todos.

En el texto leído se compara al reino de los cielos con una red de pesca, literalmente es una red de pesca de las que usaban los pescadores en Israel, redes que eran bastante grandes y tenían que ser muchas veces sacadas por varios pescadores a la vez, en especial cuando se llenaban (como observamos en otras historias de los evangelios).

Una de las interpretaciones que se ha hecho históricamente es que esta red es la iglesia, sin embargo no podemos cerrarnos solamente al ámbito eclesial sino qué hay que abrirse a todo el ámbito de la gracia del reino de Dios, esta gracia que se abre para todos y que obviamente incluye y agrega gente a la iglesia.

Esta gracia, y la iglesia por consecuencia,“reúne” (del verbo “Sinagó” en griego de donde también se derivó la palabra Sinagoga es decir: el lugar de reunión) “toda clase de peces”, la gracia del reino de Dios llega a toda clase de personas, esto siendo leído en una comunidad donde abundaban los israelitas era una revelación muy poderosa y lo sigue siendo hoy, la iglesia debe tener los brazos abiertos para toda clase de persona.

II.- Dentro del reino, y de la iglesia hay gente buena y gente mala.

Cuando el texto dice “peces de toda clase” podríamos pensar en los diferentes tipos (atún, sardina, salmón, etcétera) y cuando lo pasamos a las personas algunos dirán: “es cierto, la iglesia está abierta para toda clase de personas, de toda raza y lengua” pero el texto no está hablando de razas, el texto está hablando de utilidad, de justos e injustos.

Hay peces que se pueden comer y peces que no, esto no habla de una cualidad moral, habla de una utilidad, asímismo hay gente que es mala y gente que hace justicia, mientras uno puede pensar en lo malo como algo muy general, ser justo es “hacer justicia” es decir, aquellos que buscan lo que es justo, estos son los útiles para el reino de Dios.

III.- El juicio final le pertenece a Dios.

¿Qué hacer entonces ante la perspectiva de que en la iglesia hay justos e injustos? ¿Hacemos una cacería de brujas y decidimos quién puede estar en la iglesia y quién no? ¿Una especie de juegos del hambre bíblico donde solo los más santos puedan quedar en la iglesia? ¿Quién se anima?

¡Nada de eso!, el juicio le pertenece a Dios, “al final de los tiempos vendrán los ángeles” así que si no tienes alitas y aerola y no ha llegado el final de los tiempos no tienes derecho a decidir quién puede estar en la iglesia y quién no pues la gracia de Dios es para todos.

Sin embargo también hay una advertencia: no solamente por estar en la iglesia estás del lado de los justos, uno puede congregar toda su vida y sin embargo seguir viviendo una vida de injusticia, abusando de los demás y buscando solamente su beneficio.

Conclusión:

Sí, la iglesia está abierta para todos nosotros, pero es nuestra responsabilidad decirte y hacerte ver que la gracia de Dios está abierta para tu vida y esperando que la recibas, la disfrutes y la vivas, no hay muchas opciones, ven a Jesús, siempre te está esperando.

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